
Ayer 13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima y Nuestra Señora del Socorro, la Parroquia agustina de San Manuel y San Benito de Madrid, acogió la celebración de la afiliación a la Orden del Cardenal Arzobispo de Madrid, Mons. José Cobo. Un título que conlleva un vínculo de amistad, cercanía y aprecio por la espiritualidad agustiniana. En la celebración participaron un buen número de agustinos de diversas comunidades presentes en la archidiócesis, entre ellos el prior provincial de la Provincia de San Juan de Sahagún, P. Domingo Amigo, y el vicario episcopal de la Vicaría VIII, P. Ángel Camino.
Homilía
En la homilía, el Prior Provincia de la Provincia de San Juan de Sahagún, el P. Domingo Amigo subrayó el profundo sentido mariano de la jornada, enmarcada además por la afiliación de José Cobo Cano a la Orden de San Agustín. Recordó que María es modelo de quien escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica, y destacó el mensaje siempre actual de Fátima como una llamada a la conversión, la oración y la paz. También se refirió a la devoción agustiniana a Nuestra Señora del Socorro, signo de la protección maternal de María sobre la familia agustiniana.
El Prior Provincial explicó que la afiliación del cardenal Cobo expresa su cercanía espiritual a la Orden y su participación en los bienes espirituales de los agustinos de todo el mundo. En su homilía, presentó algunos rasgos esenciales de la espiritualidad de Agustín de Hipona: la búsqueda incansable de Dios, la interioridad como camino de encuentro con el Señor, la comunión fraterna y el servicio generoso a la Iglesia. Finalmente, invitó a los presentes a seguir el ejemplo de María y a vivir con autenticidad el carisma agustiniano, construyendo comunidades unidas en el amor y al servicio del Evangelio.
Acción de gracias
Al finalizar la celebración, Mons. José Cobo Cano expresó su profundo agradecimiento a la Orden de San Agustín por la afiliación recibida, que definió como un regalo y una muestra concreta de comunión y afecto eclesial. Recordó que su cercanía a la espiritualidad agustiniana comenzó en su juventud con la lectura de las Confesiones, donde descubrió la importancia de la amistad, la interioridad y la necesidad de vivir la fe en comunidad. Destacó de los agustinos su capacidad para unir pensamiento y cercanía, profundidad espiritual y atención a las personas, y agradeció especialmente su presencia y servicio en la Iglesia de Madrid.
En su intervención, el cardenal subrayó la vigencia del mensaje de Agustín de Hipona, convencido de que el corazón humano sigue teniendo sed de sentido y de Dios. Señaló que el carisma agustiniano ofrece hoy una valiosa respuesta a esa búsqueda mediante la interioridad, el diálogo entre fe y cultura y la creación de comunidad en una sociedad marcada por el individualismo. Citando la frase agustiniana «Mi peso es mi amor», afirmó que lo que permanece en la vida es aquello que amamos, y aseguró que esta afiliación no es un gesto protocolario, sino la apertura de las puertas de una familia espiritual con la que desea seguir caminando más de cerca.
Los afiliados
La Orden de San Agustín es una gran Familia compuesta por frailes, monjas contemplativas y fraternidades laicales, y también se extiende a otros hermanos afiliados. Estas personas, mientras viven su vocación en la Iglesia, están íntimamente unidas a la Orden a través de un vínculo espiritual de colaboración beneficiosa y con la participación en los bienes espirituales de la Orden.
Durante la celebración de la afiliación se hace entrega al nuevo afiliado, en este caso al cardenal José Cobo, de un documento firmado por el Prior General de la Orden de San Agustín. En el texto, el Prior General, P. Joseph Lawrence Farrell, le concede a D. José Cobo Cano la afiliación por sus valores y por su cercanía con la Orden.
Los afiliados nos recuerdan que el carisma agustiniano es un regalo para toda la Iglesia. La pertenencia a la Orden es compartir -entre muchas de sus notas- la comunión, la búsqueda de la verdad, la interioridad y el apostolado, con el único deseo de «vivir en comunidad con un solo corazón y una sola alma», basado en la Regla de San Agustín.
Estar afiliado es formar parte de una familia. Es dejarse acoger en las entrañas mismas de la Orden de San Agustín. Esto no es simplemente un título honorífico, sino una profunda realidad espiritual. La conexión entre la Orden y sus fieles afiliados continúa incluso después de la muerte.
Los agustinos en la Archidiócesis
Actualmente, en la Archidiócesis de Madrid hay 14 comunidades entre Parroquias, Colegios, Colegios Mayores y Residencias, que están bajo el pastoreo del Cardenal Arzobispo. Es una presencia muy significativa en Madrid.
«Tanto los religiosos, como los laicos hemos encontrado en Don José una cercanía, proximidad y acogida que nos ha envuelto de un modo muy sencillo y natural, como somos los agustinos», dijo ayer el religioso P. Carlos Alonso, Prior de la comunidad de San Manuel y San Benito, en la monición de entrada de la celebración.
«Estando muy próxima la Visita Pastoral a nuestra Diócesis de Madrid de León XIV, Papa Agustino, -añadió- D. José Cobo, asumirá desde hoy la misma vida y espiritualidad agustiniana que el Papa León conserva en su corazón, como uno de los tesoros mejor guardados. Es una alegría para la Diócesis de Madrid saber que su Pastor diocesano comparte con el Pastor de la Iglesia Universal la misma herencia de Agustín de Hipona: el carisma agustiniano».






