35 años de la Juventude Agostiniana Portuguesa

Los agustinos de Portugal conmemoran los 35 años de la 35 años de la Juventude Agostiniana Portuguesa, el movimiento juvenil agustiniano.

Los agustinos de Portugal están de enhorabuena. El pasado día 26 de enero, la “Juventude Agostiniana Portuguesa” (JAP) ha celebrado los 35 años de sus estatutos fundacionales. Si bien es cierto, la asociación juvenil como tal, nació hace más de 40 años, cuando los agustinos presentes entonces en las parroquias de Arruda dos Vinhos y Sobral de Monte Agraço decidieron realizar una actividad que reuniera a los grupos de jóvenes que en ese momento existían vinculados a cada templo.

Ese fue el verdadero inicio de este maravilloso proyecto que, a lo largo de todos estos años, ha congregado a tantos jóvenes y familias en «una sola alma y un solo corazón hacia Dios».

Esos jóvenes de entonces – hoy padres y madres de familia, miembros de la fraternidad agustiniana “Cor Unum” -, respaldados por los agustinos de Portugal y por los responsables de la Comisión Provincial de Pastoral de entonces, impulsaron la Asociación Juvenil, con reconocimiento civil, que les permitiera tener una organización y estructura más sólidas y estables.

El origen

Y así, el 26 de enero de 1990, se constituyó la Asociación “Juventude Agostiniana Portuguesa” con la ratificación notarial de sus estatutos, que publicó en marzo del mismo año, el boletín oficial de la República de Portugal.

Tras este inicio hace 35 años, la JAP se fue organizando, creciendo y arraigando a través de la constitución de un itinerario juvenil estructurado en cuatro etapas: grupos quasi-ciaco, casiciaco, inquietudes y comunidad juvenil.

Desde este momento, no han dejado de surgir más grupos y se ha consolidado un plan de actividades anuales.

Una de las claves del movimiento juvenil agustiniano es el acompañamiento semanal de cada uno de los grupos por parte de un agustino, con un estilo cercano y con mucha dedicación.

Los frutos

Se puede decir que la JAP es la semilla del proyecto de pastoral juvenil agustiniano que actualmente existe en Portugal y, en gran medida, el eje de los distintos ámbitos pastorales de las parroquias agustinianas en este país.

«Gracias a la JAP, ha sido posible dibujar un proyecto pastoral de vida, orientado desde el inicio de las catequesis de niños, hasta la constitución de una fraternidad agustiniana -explica el P. Joao Miguel Russo Silva-. De hecho, la JAP ha sido también la cuna de tres de las cinco fraternidades agustinianas que existen actualmente. Además, esta asociación es la raíz de las vocaciones a la vida religiosa agustiniana (masculina y femenina) que hasta ahora fuimos entregando a la Iglesia».

La celebración

Por todos estos motivos, el pasado 25 de enero, religiosos agustinos y laicos agustinianos, jóvenes y mayores, celebraron una vigilia de acción de gracias por estos 35 años de vida. Y, lo hicieron, en la pequeña iglesia donde —hace más de 40 años— se realizó ese primer encuentro de los grupos de jóvenes de los templos atendidos por religiosos agustinos.

«Para ello, pedimos la colaboración de muchos agustinos que – muy generosamente- enviaron un vídeo de felicitación por el camino andado y ánimo para el que se vislumbra hacia adelante», señala el P. Joao, actual Asistente Espiritual de la JAP.

«Muchos de estos hermanos, que se hicieron presentes por vídeo, vieron nacer la JAP, otros la ayudaron a crecer, y otros estamos seguros de que la tienen presente en sus oraciones – añade -. A todos ellos, nuestro más sincero agradecimiento y cariño. A pesar del frío recio de la noche, la iglesia se llenó de los jóvenes y de sus familias, de miembros actuales y antiguos de la JAP (incluso los fundadores) que no quisieron perder esta oportunidad de celebrar juntos tanta gracia».

Al final de la vigilia se colocó una placa conmemorativa en el atrio de la iglesia y los asistentes compartieron la tarta de cumpleaños.

Agradecimiento

En el contexto de esta conmemoración, el P. Joao siente un profundo agradecimiento por esta historia protagonizada por jóvenes, que empezó siendo algo muy pequeño, pero que se ha convertido en una presencia grande y sólida, que es motivo de esperanza para la Orden de San Agustín y para la Provincia de San Juan de Sahagún: «Damos gracias a Dios por los jóvenes de ayer y de hoy que construyeron esta historia, y pedimos al Buen Dios por los de mañana. Arraigados en la formación, el servicio, la comunidad y la interioridad (los 4 pilares de la JAP), seguiremos dando pasos hacia Dios, tratando de honrar a Dios los unos en los otros, como nos pide nuestro Padre San Agustín».

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