
Del 15 al 22 de junio, ha tenido lugar la Peregrinación organizada por la Escuela Bíblica, cuya sede está en el Colegio agustino de Valdeluz, junto con la Provincia Agustiniana de San Juan de Sahagún. Un total de cuarenta y ocho peregrinos, entre ellos 13 religiosos agustinos, decidieron embarcarse en esta aventura por los caminos donde anduvo San Pablo al comienzo del cristianismo.
Las expectativa de encontrarse con la cultura, edificaciones, monumentos, museos era muy alta. No hay que olvidar que, lo que se pensaba, reflexionaba, hablaba y vivía en Grecia forma parte de los grandes fundamentos de la civilización europea. El guía griego, Andrea, natural de la isla de Corfú, resultó ser un gran comunicador y erudito en todo lo relativo a la cultura autóctona. Sus explicaciones, tanto dentro del autobús, como en los lugares que se visitaron, ya fueran arqueológicos, templos bizantinos o museos, fueron brillantes y exhaustivas.
Experiencia religiosa
En el autobús, al comienzo de cada día, el P. Manuel Artigas, OSA, especialista en Biblia, ponía la jornada en manos del Señor e indicaba los lugares que se iban a visitar, así como la relación que tenían con San Pablo. Para ello también traía a colación algún texto de los escritos paulinos.
Tesalónica, Corinto, Filipos, Atenas, son lugares con reminiscencias paulinas. En ellos los peregrinos han celebrado la eucaristía, ya fuera en el hotel, en la catedral católica del lugar o al aire libre. Este fue el caso de Filipo y Corinto, el primero al lado del río donde Pablo bautizó a Lidia y, el segundo, en las ruinas arqueológicas de Corinto. Cómo no, también se visitó la cárcel donde estuvo preso en Filipos.
En las pequeñas estancias realizadas a los monasterios de Meteora, situados en lo alto de los montes, así como en las iglesias bizantinas que se visitaron, se pudo apreciar el arte, la espiritualidad de los iconos, las vivencias de los miembros de la Iglesia Ortodoxa y los rituales que observan en sus celebraciones.
Experiencia cultural
Al igual que el P. Manuel, al comienzo de cada día, el guía Andrea comentaba en el autobús los lugares que se van a visitar y donde se va a comer. Monasterios ortodoxos, museos, ruinas arqueológicas, el desfiladero de las Termópilas, el canal de Corinto, el teatro de Epidauro, los paisajes, el mar Egeo, han dado color y sabor a la ruta de la Grecia antigua milenaria.
Ahora bien, es la estancia en la Acrópolis de Atenas la que centra la visita cultural y donde miles de visitantes, proveniente de distintos lugares del mundo, se apiñan para subir y dar el tradicional paseo. La Acrópolis de Atenas situada sobre una elevación rocosa, se configura, desde una visión histórica, como una síntesis de valores religiosos, políticos y culturales.
Hoy en día, la Acrópolis de Atenas es un símbolo icónico de la antigua Grecia. Sus edificios y ruinas proporcionan una ventana a la rica historia de Atenas y la civilización griega clásica. No se puede olvidar que la Acrópolis está declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad y sigue siendo un lugar de profundo significado cultural e histórico.
Experiencia fraterna
Religiosos y laicos han convivido, conversado, celebrado la fe desde el sentido y sentimiento agustiniano. Han sido días de estrechar lazos y compartir la relación de cada uno con los agustinos.
El grupo estaba formado por matrimonios, amigas, religiosos agustinos, provenientes de parroquias, de la Escuela Bíblica, de diversas comunidades religiosas; todos unidos por la espiritualidad agustiniana.
Para los agustinos ha sido un viaje de celebración de los 25, 50 y 75 años de la profesión religiosa. El aniversario de su vinculación con la Orden de San Agustín a través de los votos temporales, emitidos en tiempos de su juventud. Una renovación del camino realizado en la vida por las distintas partes del mundo que la obediencia le ha llevado.
Una acción de gracias por parte de todos los peregrinos al Dios de la Vida.






