
El Monasterio de Santa María de La Vid, situado a orillas del río Duero, ha sufrido en los últimos días importantes inundaciones a causa de las crecidas provocadas por las intensas lluvias. El agua anegó varias zonas del recinto, especialmente espacios exteriores y dependencias en planta baja, obligando a la comunidad a adoptar medidas preventivas para proteger las instalaciones. Afortunadamente, la valiosa talla de la Virgen de la Vid no ha sufrido daños
No es la primera vez que el monasterio, Bien de Interés Cultural del S. XII, donde actualmente vive una comunidad de religiosos agustinos, se ve afectado por episodios de este tipo, ya que su ubicación cercana al cauce lo hace vulnerable cuando aumenta el caudal.
A pesar de la magnitud de la crecida, la propia comunidad religiosa ha confirmado que, afortunadamente, no se han producido daños graves en el valioso patrimonio histórico-artístico del monasterio.
Las obras de arte, archivos y elementos arquitectónicos más sensibles se encuentran a salvo, aunque continúan las labores de limpieza, evaluación y recuperación de los espacios afectados.
Este nuevo episodio vuelve a poner de relieve la fragilidad de un conjunto monumental de gran importancia cultural y espiritual, así como la necesidad de medidas preventivas ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
La comunidad
El P. Agustín Alcalde, prior del monasterio, ha contado que todo comenzó el sábado por la noche, cuando el agua empezó a entrar desde el refectorio. Pese a los intentos de contenerla con mantas, la mañana del domingo la situación era mucho peor.
«Después de unos días observando, preocupados, cómo el río Duero rodeaba completamente la Isla y ocupaba el campo de fútbol y las instalaciones del campamento, finalmente las aguas han entrado en el claustro y la iglesia del Monasterio de Santa Maria de La Vid», contaban los religiosos el domingo a primera hora de la tarde.
«El agua ha venido principalmente desde abajo, entrando por la cocina del refectorio, con una fuerza imparable. Otra vía de entrada subterránea ha sido a través de patio interior», añadían.
Ante esta situación, a los agustinos les preocupa lo que suceda en los próximos meses: «Las lluvias y nevadas acumuladas han supuesto que el Duero haya ocupado ya todas las llanuras de inundación anexas al cauce, desbordándolas. El suelo está saturado, hay deshielo en las fuentes del río Duero y sus afluentes y embalses deben desembalsar mucha agua para poder recibir futuros incrementos de caudal por deshielos y lluvias primaverales.
Afortunadamente, el agua no ha afectado al retablo renacentista ni a la joya del monasterio: la Virgen de la Vid, una talla de piedra caliza de 1288 que mide 1,80 metros y pesa 1.200 kilos. «El retablo no le afecta porque está muy elevado», ha confirmado el prior.
Durante el fin de semana la Guardia Civil y Protección Civil han acordonado la zona, y los bomberos han trabajado para achicar el agua. También se han personado técnicos de la Diputación de Burgos, para evaluar los daños.
El agua alcanza una altura de entre 30 y 40 centímetros, en el piso del claustro y la iglesia. Al abrir todas las puertas y permitir que el agua corra, se ha conseguido que a partir de cierta altura el agua se expanda en superficie, pero no en altura.
Estos centímetros de agua cubren, como puede verse en las imágenes, el claustro renacentista, su patio interior, las salas adyacentes (excepto el Museo, que está un escalón más elevado), la iglesia y la sacristía: «No hemos registrado daño, hasta ahora, en ninguna obra
pictórica o escultórica. Los próximos meses pueden ser complicados por los deshielos, los desembalses y las lluvias de primavera».
Lugar histórico
Durante años el Monasterio de Santa María de La Vid ha sido la sede del noviciado de los agustinos de España y en la actualidad es un lugar emblemático.
Cientos de niños y jóvenes acampan allí cada verano en los campamentos que ofrece la Provincia de San Juan de Sahagún, dentro de su oferta pastoral para el verano.
Por otra parte, profesiones y celebraciones relevantes a nivel provincial se desarrollan allí cada año. Además de toda la labor pastoral que la comunidad religiosa que vive en el monasterio lleva a cabo en el pueblo y en la acogida y acompañamiento de los grupos que continuamente llegan a la hospedería.
La Comunidad Agustiniana del Monasterio de Santa María de la Vid, siguiendo el espíritu de San Agustín y la secular tradición de la Orden, mantiene el equilibrio entre la contemplación y la acción pastoral al servicio de las personas, teniendo siempre presente que nadie debe estar tan absorto en la contemplación como para desentenderse del bien del prójimo, ni tan atareado que descuide el contemplar la verdad divina.










