
Contando con que habían sido fijados los ejercicios espirituales de verano en la casa Fray Luis de León de Guadarrama (Madrid), allí acudieron unos treinta agustinos, o muy pocos menos, pertenecientes a la provincia San Juan de Sahagún, y algún representante de la recién estrenada panamense.
Duraron las jornadas las fechas que median entre 21 y el 26 de junio, un poco recortadas las horas del primero y último día.
La palabra directora, las reflexiones y meditaciones las mantuvo el P. Santiago Insunza, OSA, con su habitual estilo pausado y persuasivo. El hilo teológico y parenético que las recorrió fue el de la virtud de la esperanza, con acercamiento a las otras dos virtudes teologales, como no puede ser menos; entreverado todo el desarrollo con enseñanzas fundamentales de san Agustín, y con ejemplos significativos de personas conocidas actualmente en la iglesia.
Fraternal armonía se percibió en todo momento, como, por lo demás, es la que suele dominar en nuestro tiempo en todas las convocatorias de semejante naturaleza entre los agustinos. Al presente, con el santo Padre en Roma, que se las sabe todas, quién osará entonar un verso cismático y disgregador; no sale en la foto.
La recitación de los salmos, y no menos la celebración cotidiana de la eucaristía, fueron historiadas con sentidas moniciones en su momento; además mucho ayudó el canto apropiado en cada ocasión, que sonó en la capilla, denominada de la comunidad, con gran energía varonil, para gusto y satisfacción de los directores.
No es por recurrir al tópico del tiempo, del atmosférico, pero hay que apuntar que llegó también a Guadarrama la ola de calor expandida por todas partes, e hizo un poco desasosegado el descanso nocturno, sorprendiendo mucho en la sierra de Madrid.
Mirando la nacionalidad del grupo prevaleció ostensiblemente la española, (aunque muchos pueden alegar que gastaron su juventud misionando allende los mares), luego la india, y, como ya se dijo, la panamense.
P. Antonio de Mier, OSA


