
La comunidad del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial acogió el pasado 15 de junio la celebración de la institución de los ministerios laicales de lectorado y acolitado de cuatro frailes agustinos: Fr. Óscar Eduardo Molina, Fr. Noriel Mendoza, Fr. Salvador Armando Nhamire y Fr. Jesús Juan Manuel Soria. Una celebración que supone un nuevo paso en su proceso de formación hacia el sacerdocio y en su camino de servicio a la Iglesia y a la Orden de San Agustín.
En la celebración, que estuvo presidida por el Prior Provincia de la Provincia de San Juan de Sahagún, P. Domingo Amigo, también estuvieron presentes el Secretario provincial, P. Alfonso Turienzo y el P. Eleuterio del Dujo, miembro del Equipo de Formación del Noviciado.
En la homilía, el P. Domingo Amigo explicó que los ministerios de lectorado y acolitado son, en esencia, ministerios laicales al servicio de la comunidad cristiana. En el caso de estos cuatro religiosos, constituyen además una etapa significativa en su preparación hacia el diaconado y el presbiterado.
A quienes fueron instituidos lectores se les encomendó la misión de proclamar la Palabra de Dios en la liturgia, alimentarse de ella cada día y transmitirla con el testimonio de su propia vida, haciendo crecer en la comunidad el amor por las Escrituras. Del mismo modo, los nuevos acólitos recibieron el encargo de servir en el altar, colaborar con los ministros ordenados y llevar la comunión especialmente a los enfermos, viviendo con mayor profundidad el misterio de la Eucaristía y configurando su vida con el sacrificio de Cristo.
El P. Domingo recordó que el auténtico sentido de estos ministerios no reside en el reconocimiento personal, sino en el servicio. Y animó a los religiosos que participaban en la celebración, a buscar siempre el bien de todos, especialmente de los pobres y los humildes; a hacer fructificar los dones que Dios ha puesto en sus manos; y a ofrecer cada día su propia vida unida al sacrificio eucarístico de Cristo.
Para la Provincia esta celebración fue también una ocasión para dar gracias por la fidelidad de quienes continúan respondiendo a la llamada del Señor. Siguiendo el ejemplo de san Agustín, que entendía el ministerio como un servicio de amor a la Iglesia, los nuevos lectores y acólitos avanzan en un camino en el que la Palabra y la Eucaristía se convierten en la fuente desde la que aprender a vivir para los demás. Porque, como recordaba el Obispo de Hipona, quien ama a Cristo no puede dejar de servir a sus hermanos.






