
Hoy, 25 de mayo, se ha presentado la primera encíclica del papa León XIV, «Magnifica Humanitas», documento marco de su pontificado que plantea la encrucijada histórica que vive la humanidad ante cuestiones como la inteligencia artificial. El documento está firmado el pasado 15 de mayo, coincidiendo con el 135.º aniversario de la histórica Rerum novarum (1891) de León XIII, que se considera el punto de partida de la Doctrina Social de la Iglesia. El religioso agustino, P. Gonzalo Tejerina ha hecho el siguiente análisis del documento.
Parece evidente que la primera encíclica del Papa León, publicada hoy, está destinada a tener una larga resonancia en los medios socio-culturales, científicos, políticos, económicos, por la gravedad del tema en cuestión, por el acierto en abordarlo ya, por el valor objetivo de su enseñanza que es además expresión oficial del pensamiento de la Iglesia católica y seguramente de la conciencia cristiana en general –será interesante observar la acogida de otras confesiones cristianas-.
No todas las encíclicas tienen el mismo impacto, Laudato si’ de Francisco (2015) tuvo y sigue teniendo una fuerte resonancia por la actualidad y el carácter universal del problema que trataba, mientras Dilexit nos (2024) ha tenido eco solo en el interior de la Iglesia e incluso ahí, más bien limitado.
Es evidente que por esas mismas razones Magnifica humanitas merece un estudio detenido y de hecho durante muchos meses y desde distintas perspectivas será objeto de estudio en cursos y cursillos, conferencias y debates, comentarios escritos, etc. Tras una primera lectura rápida y para una brevísima presentación señalamos algunos aspectos en los que el documento y el magisterio del Papa León muestra su original contribución.
1. Tradición y actualización de la Doctrina social de la Iglesia (DSI). En explícita vinculación y en analogía con Rerum novarum (1891) donde nace la DSI, y con su autor, León XIII y en esa vinculación personal dando razón de su propio nombre, León XIV quiere abordar las res novae de este momento de la humanidad: el proceso de digitalización, el desarrollo de la Inteligencia artificial (IA) y de la robótica. Tales fenómenos, las tecnologías emergentes, plantean nuevos retos que requieren un nuevo discernimiento en orden a su justa aplicación. De esta suerte se prosigue la DSI, siempre atenta y abierta a los nuevos desafíos que en su camino histórico el hombre se pone a sí mismo. El Papa ha querido dedicar todo el primer capítulo de la encíclica a la historia de la DSI, siempre desarrollada en diálogo con las ciencias. Si es frecuente que las encíclicas sociales mencionen los precedentes sobre el tema correspondiente de la anterior DSI, León ofrece una evocación muy completa de los documentos de la Iglesia anteriores, la citada encíclica de León XIII, las de Pío XI, Pío XII, con notable detenimiento las enseñanzas del Vaticano II (Gaudium et Spes), documentos de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Es clara la reivindicación del Papa León de la DSI, siempre atenta al acontecer histórico social, sobre el cual ha ofrecido una enseñanza de gran importancia.
En continuidad con el relato del desarrollo histórico, en el capítulo segundo, la presentación de los elementos teóricos fundamentales de la DSI. La base antropológica, en torno al concepto axial del hombre imagen del Dios creador, y los cinco principios fundamentales según la formulación clásica que se puede encontrar en el Compendio de Doctrina social de la Iglesia del Pontificio Consejo Justicia y Paz que de hecho cita León. Pero a ello se añade al final un paso de bastante novedoso y de suma importancia, la necesidad de verificar el cumplimiento de dichos principios dentro de la misma Iglesia, en una postura valiente que abre o exige una autocrítica por parte de la misma comunidad o institución eclesial respecto de lo que ella enseña.
2. Grandeza de la persona humana ante la IA y el cuidado de lo humano. Es la temática más propia y específica de la Encíclica, donde se concitarán las discusiones más abundantes y que se aborda en los cap. III y IV. Con fuerte tono crítico, que recuerda mucho enseñanzas del Papa Francisco, se describe el paradigma tecnocrático basado en la lógica del rendimiento, el control, el lucro, la concentración de poder que se busca y se propicia y no solo por parte de los estados. En este análisis sociológico, la descripción de la IA que se hace sin pretensiones de un estudio técnico completo, aunque, como puede suponerse, dentro de su propósito, con sumo acierto. Es, sin duda, la Inteligencia Artificial una ayuda valiosa que requiere alguna vigilancia, su uso exige responsabilidad y un modo de gestión con prudencia, bajo un necesario código ético, “desarmándola”, es decir, evitando ponerla al servicio de la guerra. El horizonte que sobre el que hay que abordar la transformación digital y la IA no puede no ser el compromiso constante de cuidar lo humano y aquí, la denuncia concreta de los transhumanismos y posthumanismos recientes como contrarios a ese cuidado del ser y de la vida de los hombres.
Frente a ello la propuesta del humanismo cristiano en cuyo marco se aborda de modo más concreto en el cap. IV el cuidado del hombre, necesario en el actual proceso histórico de la transformación digital. El cuidado de humano en tres realidades especialmente afectadas por dicha transformación: la verdad, considerada como un bien común, como observaciones de enorme importancia sobre la relación interna entre la verdad y la democracia que recuerdan algunas enseñanzas de Benedicto XVI; el trabajo, siempre el elemento principal dentro de todo el proceso económico; la libertad a defender frente a las alienaciones y esclavitudes más que posibles bajo la tecnocracia.
3. Dos amores, dos ciudades, cultura del poder – civilización del amor. El cap. III termina citando la idea agustiniana de los dos amores que hicieron dos ciudades, mención breve que sin embargo parece la perspectiva fecunda de desarrollo del cap. V y último de la Encíclica que aborda la dualidad entre la cultura del poder y la civilización del amor. Contraposición clara entre ambas lógicas, ambos amores, ambas ciudades: búsqueda del poder, orgullo y frente a ello, la búsqueda del bien para todos. El gran ideal cristiano, en la fórmula de tiempos recientes, que la civilización del amor, repropuesta ahora en la era digital, ideal hoy más necesario que nunca. Frente al rostro de la cultura del poder (normalización de la guerra, empleo de la fuerza, crisis del multilateralismo, pragmatismo político….) la dinámica de la civilización del amor, obra de todos, construcción de la justicia y la paz, diálogo sin desfallecer, multilateralismo….
Esta nota breve y apresurada solo aspira a animar a una lectura detallada y reflexiva de la primera encíclica del Papa León que ofrece una expresión magnífica de lo que puede ser la conciencia cristiana en este tiempo de la tecnocracia, la revolución digital y la Inteligencia Artificial.
Gonzalo Tejerina Arias, OSA.
Facultad de Teología, UPSA.
