
Los jóvenes de la JAP (Juventude Agostiniana Portuguesa) comenzaron el año 2026 con un encuentro dinámico y profundamente participativo a través de la tradicional actividad de los Reyes Magos, prevista desde el inicio del año pastoral. Inspirados por la espiritualidad agustiniana, que invita a caminar juntos desde la interioridad hacia la comunidad, vivieron este momento como una oportunidad para avivar el corazón inquieto que busca sentido y fraternidad. Cada año, la dirección de la JAP confía a uno de los grupos el reto de organizar la actividad según su propia creatividad, haciendo de cada edición una experiencia única.
El objetivo es claro: fortalecer los lazos entre los jóvenes, celebrar la Navidad como encuentro con el Otro y con los otros, y comenzar el nuevo año con ilusión, compromiso y renovada energía.
El grupo organizador convocó a los jóvenes para la tarde del 10 de enero. La convocatoria incluía una cena compartida, a la que había que asistir vestido de negro y con disposición para «desvelar un crimen»: el robo de las tres reliquias más especiales de la Navidad. ¿Cuáles? El oro, el incienso y la mirra entregados por los Reyes Magos al Niño Jesús en Belén.
Este fue el telón de fondo de la actividad. Distribuidos en grupos de investigación, los cerca de 80 participantes – entre jóvenes y agustinos-, tuvieron la misión de encontrar a los «culpables» y resolver el misterio, descifrando las pistas y comprendiendo la trama creada con mucha originalidad por el grupo responsable.
Al final de la jornada, la actividad terminó con una oración de acción de gracias por los hermanos que el Señor nos concede y de súplica por el nuevo año que comienza.
La comunidad de religiosos agustinos de Portugal quiere destacar la energía y la alegría de estos jóvenes agustinos; así como el cuidado y esmero que ponen en la preparación y vivencia de sus actividades.
«Los padres agustinos, estamos muy orgullosos de su trayectoria y, sobre todo, de sus corazones generosos y audaces -señala el P. Joao Silva-. Vivir la amistad así implica nadar contra corriente, entregarse por completo y reconocer el rostro de Jesús amigo en cada mirada». Como dijo nuestro querido hermano León XIV a los jóvenes en Roma, «La amistad con Cristo, que está en la base de la fe, no es sólo una ayuda entre muchas otras para construir el futuro, es nuestra estrella polar. (…) Cuando nuestras amistades reflejan este intenso vínculo con Jesús, ciertamente se vuelven sinceras, generosas y verdaderas».
La Juventude Agostiniana Portuguesa tiene una rica tradición en la pastoral juvenil, con un movimiento juvenil cada vez más consolidado que constituye el eje de los distintos ámbitos pastorales de las parroquias agustinianas en este país.
Historia
El 26 de enero de 1990 se constituyó la Asociación “Juventude Agostiniana Portuguesa” con la ratificación notarial de sus estatutos, que publicó en marzo del mismo año, el boletín oficial de la República de Portugal.
Tras este inicio, la JAP se fue organizando, creciendo y arraigando a través de la constitución de un itinerario juvenil estructurado en cuatro etapas sucesivas en las que los jóvenes van madurando, creciendo en la fe y aumentando su conocimiento de la espiritualidad agustiniana: grupos quasi-ciaco, casiciaco, inquietudes y comunidad juvenil.
Desde ese momento, no han dejado de surgir más grupos y se ha consolidado un plan de actividades anuales.
Una de las claves del movimiento juvenil agustiniano es el acompañamiento semanal de cada uno de los grupos por parte de un agustino, con un estilo cercano y con mucha dedicación.






