
Los días 3, 5 y 8 de febrero ha tenido lugar, en la Parroquia San Manuel y San Benito de Madrid, la visita pastoral de Mons. Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid. Dicha visita se enmarca dentro de la que ha realizado a todo el Arciprestazgo al que pertenece la parroquia. Un recorrido que ha llevado a cabo del 22 de enero al 14 de febrero, visitando en diferentes fechas las parroquias que integran esta circunscripción eclesiástica.
La visita pastoral es la obligación y el derecho que tiene el obispo diocesano de recorrer toda su diócesis. Esto supone visitar cada una de las parroquias que la integran, y lo tiene que hacer cada cinco años. Si él no la puede realizar personalmente, tiene que designar un delegado suyo que la lleve a cabo. En el caso de la parroquia de San Manuel y San Benito, encomendada a la Orden de San Agustín, el Sr. Arzobispo de Madrid, D. José Cobo, ha nombrado como su delegado a Mons. Vicente Martín, obispo auxiliar de Madrid.
En este sentido, y según declaraciones del párroco de San Manuel y San Benito, P. Modesto García OSA, la última visita pastoral oficial que tuvo lugar en la parroquia, según consta en los libros oficiales, tuvo lugar hace once años.
Objetivo de la visita
Según señala el Código de Derecho Canónico, la finalidad de la visita es conocer la situación parroquial, animar a los agentes de pastoral y revitalizar la misión, celebrando sacramentos y reuniéndose con los fieles. En definitiva, fomentar la comunión y fortalecer la fe de la comunidad.
Esto lo ha realizado el obispo acompañado, en algunos actos, por el Arcipreste de la zona y por el Vicario Episcopal de la Vicaría a la que pertenece la parroquia. Junto con las reuniones y celebraciones mantenidas en la sede parroquial, han tenido lugar otras en el ámbito del Arciprestazgo, convocadas para todas las parroquias que lo conforman.
Encuentros parroquiales
A lo largo de los días 3, 5 y 8, Don Vicente ha tenido tiempo para reunirse con diversas instancias de la parroquia, celebrar la eucaristía y visitar en sus casas a algunos enfermos de la parroquia.
Indica el Código de Derecho Canónico que, obligatoriamente, tendrá que haber en cada parroquia un consejo de asuntos económicos. Y, a juicio del obispo, también tiene que existir un consejo de pastoral, presidido por el párroco e integrados por fieles y los demás miembros del equipo presbiteral a cuyo cargo está encomendada la parroquia.
En el caso de San Manuel y San Benito existen los dos consejos, y fue con ellos con los que primero se reunió Don Vicente, poniendo sobre la mesa cuál era su intención fundamental en la visita: escuchar a todos. Y eso hizo en esa instancia parroquial, y también en la reunión con el Equipo parroquial al día siguiente, en la Asamblea con los fieles, en el encuentro con los niños y padres de la primera comunión, con los jóvenes y adultos de confirmación.
La celebración eucarística del primer día de la visita tuvo lugar por la noche, con los fieles presentes y los consejos de pastoral y de economía. Y, la misa final de la visita se llevó a cabo el domingo 8 de febrero a las 12:30 horas, con la presencia de dos obispos agustinos, Don. Luis Marín y Don. Wilder, este último de Perú. Participaron los miembros de la comunidad agustina y muchos fieles que llenaban el templo. Concluyó la visita con un compartir fraterno a continuación de la misa
Retos de futuro
El obispo señaló que las parroquias son, en estos momentos, un lugar de acogida, encuentro y escucha. Es la realidad de una población, en muchos casos inmigrante, con problemas de todo tipo. Y unas personas, en el caso de la parroquia, ya mayores, en algunos casos enfermas o solas.
Mons. Vicente resaltó que la parroquia San Manuel y San Benito es, fundamentalmente, un lugar de paso, en cuanto vienen de diversos lugares de Madrid para recibir los sacramentos. Es el caso, por ejemplo, del bautismo o del matrimonio, dado que muchos aprecian el templo parroquial por su belleza y originalidad.
También el maravilloso órgano que hay en la iglesia es propicio para llevar a cabo conciertos que inspiren en la gente la transcendencia, la espiritualidad. Y no digamos la oportunidad de evangelización que puede darse con la cantidad de personas de toda raza, lengua, religión, que entrar al templo para ver su arte.
Estos aspectos, junto con lo que ya se está realizando en la parroquia a través de los grupos de niños, jóvenes, adultos y mayores, son los que hay que cuidar y seguir potenciando. Tal vez no afrontándolos de manera individual, sino en colobaración, en comunión con las otras parroquias del arciprestazgo, de la vicaría, de la diócesis.













