Ser Agustino

La formación agustiniana pretende, ante todo, que las personas sigan a Cristo y se unan a Dios, siguiendo el ejemplo y la doctrina de san Agustín y de los santos y maestros de la Orden. Dentro de la gran Familia Agustiniana, extendida por todos los continentes, algunos hemos optado por un camino de consagración a Dios, intentando seguir a Jesús más de cerca y con mayor libertad por medio de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. La fuerza que nos une es buscar a Dios en comunidad, al estilo de los primeros cristianos: “Tenían una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios”.

papaycapitulo

La identidad agustiniana será especialmente evidente si imitamos a san Agustín en estos aspectos específicos:

  1. en su gran preocupación por la necesidad de una búsqueda constante de Dios por medio de una profunda vida interior y un amor práctico al prójimo;
  2. en su amor a la verdad, que requiere una sincera dedicación al estudio;
  3. en el impulso que él comunicó a sus seguidores para vivir de todo corazón su “santo propósito” de una vida casta en comunidad, de acuerdo con el modelo de la primera comunidad de Jerusalén;
  4. y en su profunda fe y en su singular amor a la Iglesia como madre.

Esta identidad agustiniana se puede resumir en la búsqueda de Dios en una comunidad en la que compartimos nuestra fe y nuestra vida, y de la cual recibe su impulso y su valor el servicio que de todo corazón desempeñamos en la Iglesia y en el mundo.

Arriba

ItinerarioVocacionesContactoFormación Permanente