Mons. Luis Marín de San Martín, OSA, nombrado nuevo Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad

Con este nombramiento el papa León XIV ha conferido a Mons. Luis Marín de San Martín, la dignidad de Arzobispo. El Prior General, P. Joseph L. Farrell, con su Consejo General, ha anunciado con alegría que el Santo Padre León XIV ha nombrado al religioso español, Limosnero de Su Santidad, confiándole de este modo el gobierno del Dicasterio para el Servicio de la Caridad.

La noticia del nombramiento ha sido publicada hoy, jueves 12 de marzo de 2026, en el Boletín Oficial de la Santa Sede, a las 12:00 horas, hora italiana.

Mons. Luís Marín, originario de Madrid (España), ha prestado un prolongado servicio a la Orden de San Agustín, en la que desempeñó, entre otros, los cargos de Asistente General, Archivero General y Presidente del Instituto de Espiritualidad Agustiniana.

El 6 de febrero de 2021 fue nombrado por el Santo Padre Francisco obispo titular de Suliana y Subsecretario del Sínodo de los Obispos, responsabilidad que ha ejercido hasta la actualidad. Recibió la ordenación episcopal el 11 de abril de 2021.

El Prior General, en nombre de la familia agustiniana, desea hacer llegar a Mons. Luis Marín su cercanía espiritual y su gratitud por la generosa dedicación con la que ha desempeñado su misión como Subsecretario del Sínodo de los Obispos. Le asegura el afecto y la oración de los hermanos y hermanas de la Orden, y pide al Señor, por intercesión de María, Madre del Buen Consejo, y de los santos de la Orden, que bendiga abundantemente esta nueva etapa de su ministerio.

El P. J oseph Farrell expresa asimismo su agradecimiento al Santo Padre León XIV por esta designación y renueva la voluntad de la Orden de San Agustín de servir fielmente a la Iglesia.

Mensaje de Mons. Luis Marín: Siempre al servicio de la Iglesia

El Santo Padre ha tenido a bien nombrarme limosnero apostólico y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. Este Dicasterio “es una expresión especial de la misericordia y, a partir de la opción por los pobres, los vulnerables y los excluidos, realiza en favor de ellos en cualquier parte del mundo la obra de asistencia y ayuda en nombre del Romano Pontífice” (Praedicate Evangelium, 79).

Tras cinco años trabajando como subsecretario en la Secretaría del Sínodo, llega el momento de emprender otros caminos en el servicio a la Iglesia, Pueblo y Familia de Dios, a la que amo con todo mi ser y a la que deseo servir en lo que me pida, en lo que necesite de mí, como un hijo con su Madre.

Quiero expresar mi profundo agradecimiento al papa León XIV por su confianza. Reitero mi fidelidad al sucesor de Pedro y empeñaré todas mis fuerzas, lo que tengo y lo que soy, en esta nueva misión: con fidelidad, implicación y entusiasmo.

Los años vividos como subsecretario del Sínodo han sido de enorme riqueza para mí. Destaco la vitalidad de la Iglesia, que ahuyenta las sombras del pesimismo y la resignación. He conocido a muchos “santos de la puerta de al lado” que, con sencillez, coraje y alegría, viven y testimonian su fe y siembran Evangelio.

Recuerdo especialmente al cardenal Mario Grech y a mis compañeros de la Secretaría General del Sínodo. El Señor los bendiga abundantemente. Y mi agradecimiento al inolvidable papa Francisco, que me llamó a colaborar en este tiempo de renovación y esperanza. Con buena voluntad, he procurado fortalecer la comunión, desarrollar la corresponsabilidad diferenciada e impulsar la misión evangelizadora.

Quiero mirar siempre a Cristo. Él da sentido a mi vida. Reitero lo que dije el día de mi ordenación episcopal: “Hubo un tiempo, Señor, en el que te preguntaba: ¿Por qué me has elegido? ¿Por qué yo? Tan frágil e insuficiente. No te pregunto ya. Solo te sigo. Pero no en la distancia, sino a tu lado. Por favor, pon tu mano en la mía, pon tu brazo sobre mis hombros. Vamos juntos. Tengo necesidad de ti, porque tú eres el centro. ‘Esto sólo sé: que me va mal lejos de ti, no solamente fuera de mí, sino aun en mí mismo; y que toda abundancia mía que no es mi Dios, es indigencia’ (San Agustín, Confesiones, 13, 8, 9). Siempre juntos, Señor; siempre contigo”. Mi vida y mi servicio episcopal son una historia de amor. “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero” (Jn 21, 17).

Comienzo ahora mi andadura como limosnero apostólico y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. Hermoso y exigente servicio. Espero continuar la esforzada y magnífica tarea realizada por el cardenal Konrad Krajewski en estos años. Quiero poner a los pobres en el centro y dejarme interpelar por su grito, que es el de Cristo. Como cristiano, como pastor, debo revelar el verdadero rostro del amor divino. Como nos ha dicho el papa León XIV, “la santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad. Los más pobres entre los pobres —los que no sólo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad— ocupan un lugar especial en el corazón de Dios. Son los preferidos del Evangelio, los herederos del Reino (cf. Lc 6,20). Es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a mostrar su realidad más auténtica” (Dilexi te, 76).

Sé que no estoy solo. Soy hijo de la Iglesia, formo parte del Pueblo de Dios. Caminamos juntos. Por eso, con humildad y confianza, pido a mis amigos y a todos cuantos quieran ayudarme, que, por favor, recen por mí. Necesito el sólido apoyo de la oración.

Por lo demás, soy consciente de que el servicio a los pobres remite al Evangelio. Ellos nos evangelizan.

Gracias, amigos. Siempre en comunión.

+ Luis Marín de San Martín, O.S.A.

Biografía

Mons. Luis Marín de San Martín nació en Madrid el 21 de agosto de 1961. Emitió sus votos temporales en la Orden de San Agustín el 5 de septiembre de 1982 y los solemnes el 1 de noviembre de 1985. Entre 1982 y 1988 cursó los estudios filosófico-teológicos en el Seminario Mayor Tagaste (Los Negrales, Madrid). Fue ordenado presbítero el 4 de junio de 1988 por Mons. Francisco José Pérez y Fernández-Golfín, obispo auxiliar de Madrid.

Es Licenciado en Teología Espiritual por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (1990) y en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1992). Obtuvo el Doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas (1998), con una tesis sobre la eclesiología de San Juan XXIII, defendida en 1995. Es también diplomado en Archivística (Vaticano, 2011).

Entre 1988 y 1990 trabajó en la parroquia Nuestra Señora de la Vid, de San Sebastián de los Reyes. Fue formador en el Seminario agustiniano de Los Negrales entre 1992 y 1999; y entre 1992 y 1995, párroco in solidum de las parroquias de la zona de Montejo de la Sierra (Madrid). Desempeñó asimismo los cargos de director del Estudio Teológico Agustiniano Tagaste (1995-1999) y del Centro Teológico San Agustín (1996-1998), y fue miembro del Equipo de Formación del Profesorio entre 1996 y 1999. De 1999 a 2002 fue Consejero Provincial de la Provincia agustiniana de España y párroco de la parroquia Santa Ana y la Esperanza (Madrid).

Entre 2002 y 2008 fue prior del Monasterio de Santa María de la Vid (La Vid, Burgos). Ha sido profesor en el Centro Teológico San Agustín (Los Negrales – San Lorenzo de El Escorial) y en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid, y es autor de varios libros y de numerosos artículos en revistas especializadas. Entre 2009 y 2013 fue secretario del Instituto Histórico Agustiniano.

En 2008 fue nombrado Archivero General de la Orden de San Agustín y en 2013 Asistente General y Presidente del Instituto de espiritualidad Agustiniana. El 6 de febrero de 2021 fue nombrado por el Papa Francisco obispo titular de Suliana y Subsecretario del Sínodo de los Obispos. Recibió la ordenación episcopal el 11 de abril de 2021. El 12 de marzo de 2026 el Santo Padre León XIV lo ha nombrado Limosnero de su Santidad, encomendándole de este modo el gobierno del Dicasterio para el Servicio de la Caridad.

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