

Los colegios agustinos celebran, como cada año a finales del mes de enero, la Jornada Escolar de la Paz y la No Violencia, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi. Se trata de una cita ya consolidada en su calendario educativo. A través de actividades adaptadas a todas las edades —dinámicas de aula, momentos de reflexión, gestos simbólicos, manifiestos, pregones y celebraciones comunitarias—, los centros buscan sensibilizar al alumnado sobre la importancia de la convivencia, el respeto mutuo y el compromiso activo con la paz, valores imprescindibles en el mundo actual.
Trabajar por la paz forma parte esencial de la espiritualidad agustiniana, profundamente arraigada en cultivar la interioridad. Siguiendo el pensamiento de san Agustín, la paz no se entiende solo como ausencia de conflicto, sino como fruto de la justicia, el amor y la búsqueda compartida de la verdad. Esta visión conecta plenamente con las constantes llamadas del papa León XIV en sus intervenciones, en las que insiste en la necesidad de educar corazones capaces de tender puentes, promover la no violencia y convertirse en auténticos artesanos de paz desde la vida cotidiana.
Durante todo el día, por etapas los alumnos hacen actividades y participan en tareas de sensibilización sobre lo que implica la paz. Como se puede ver en el vídeo del Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, de Madrid, los alumnos escenifican cómo se construye la paz con una dinámica sencilla.
Hay colegios en los que también se trabaja sobre la realidad de países que viven una situación de guerra. En los colegios agustinos suele haber momentos en el patio o los pabellones deportivos en los que se reúne toda la comunidad educativa, como muestran imágenes como las del Colegio Santo Tomás de Villanueva, de Valencia, o San Agustín, de Alicante, entre otros.
En colegios como Valdeluz, en Madrid, existe el Proyecto Hermanamientos, que se concreta en la colaboración entre mayores y pequeños en varios momentos del curso y la Jornada escolar de la Paz es uno de estos momentos.
Durante toda la jornada, la música está muy presenta en algunas de las actividades que se desarrollan. En colegios como el San Agustín de Los Negrales (Madrid), la banda sonora del día ha sido la canción «Queremos paz», de Nico Montero.
Lo vivido en los colegios recuerda la invitación que el papa León XIV hizo el pasado 1 de enero, en la celebración con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz.
Este día, la Basílica de San Pedro volvió a ser el corazón de una súplica universal por la paz, para que el año 2026 sea un tiempo de renacimiento, libertad y esperanza, bajo la luz de una paz “desarmada y desarmante”.















