Evangelio del III Domingo de Adviento, según San Agustín

En el Evangelio de este domingo de Adviento vemos cómo la gente le pregunta a Juan cómo debe de vivir para vivir bien.

En este domingo vemos cómo la gente le pregunta a Juan cómo debe vivir, qué cosas deben hacer en concreto para vivir bien. La predicación de Juan es dura, exige cambio, dejar las cosas malas y vivir centrado en Dios. Y fruto de ese vivir en Dios, es por lo que nos pide conversión, cambiar. Al soldado, no ser injusto y vivir con su sueldo; al recaudador de impuestos, no pedir de más. Pero, a nosotros, ¿qué nos pide? Compartir, ser generosos, no cerrarnos a las necesidades de los demás.

Y San Agustín, nos está pidiendo que no creamos que los otros deben de cambiar, dejar sus malas acciones, sino que también nosotros debemos cambiar de vida. Oigamos también nosotros esa llamada a la conversión, porque viene el Hijo del hombre para cambiar el mundo.

Hacer el bien

“¡Pero este soldado me ha hecho tantas!» Quisiera saber si no harías tú lo mismo si fueses soldado como él. Tampoco yo quiero que los soldados hagan cosas tales como afligir a los pobres; no lo quiero; quiero que también ellos escuchen el evangelio. En efecto, hacer bien no lo prohíbe la milicia, sino la malicia. De hecho, llegando unos soldados al bautismo de Juan, le preguntaron: – Y nosotros, ¿qué hemos de hacer? Juan les responde: – No hagáis extorsión a nadie ni denunciéis falsamente; contentaos con vuestro salario. Y en verdad, hermanos, si los soldados fuesen así, sería dichoso hasta el Estado; pero a condición de que no solo el soldado fuese así, sino que también el recaudador de impuestos fuese como indica el evangelio.

En efecto, le preguntaron los publicanos, es decir, los recaudadores de impuestos: «Y nosotros, ¿qué hemos de hacer?» Se les respondió: No cobréis más de lo que tenéis establecido. Fue corregido el soldado, fue corregido el recaudador; séalo también el tributario. Tienes una corrección dirigida a todos: ¿Qué haremos todos? Quien tenga dos túnicas, compártalas con quien no la tiene; haga lo mismo quien tiene alimentos. Queremos que los soldados oigan lo que ordenó Cristo; oigámoslo también nosotros, pues Cristo es tanto nuestro como de ellos, y Dios lo es de ellos y nuestro al mismo tiempo. Escuchémoslo todos y vivamos concordes en la paz”.

Sermón 302, 15.

También te puede interesar

Peregrinación por la ruta de San Pablo en Grecia

Del 15 al 22 de junio, ha tenido lugar la Peregrinación organizada por la Escuela Bíblica, cuya sede está en el Colegio agustino de...

Parroquia de Móstoles: 50 años de comunidad, servicio y oración

El pasado sábado, 20 de junio, la Parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Móstoles celebró una jornada de acción de gracias, cargada...

El Camino de Santiago: propuesta estrella de la pastoral provincial

El Camino de Santiago es una propuesta pastoral con mucha tradición en los apostolados agustinos. En algunos de nuestros colegios es una actividad que está...

Nueva edición de la revista «Pasos» del Profesorio de Valladolid

Como todos los años, desde 1983, en el mes de junio, la Comunidad de Formación del Real Colegio Seminario de los PP. Agustinos de...