Evangelio del Domingo de Cristo Rey, según San Agustín

Con esta fiesta de Cristo, rey del universo, cerramos el ciclo litúrgico. Hoy vemos a Cristo reinar, pero desde una cruz.

Con esta fiesta de Cristo, rey del universo, cerramos el ciclo litúrgico. Hoy vemos a Cristo reinar, pero desde una cruz. Hoy vemos la contradicción de que muchos que vieron sus milagros, no creyeron en él; pero sí cree en él, el que está con él colgado en la cruz.

En la debilidad

En la debilidad, en el sufrimiento, en la entrega por amor, es cuándo Dios se nos hace más presente. Porque Jesús es un rey que reina desde la cruz, desde el servicio, desde el levantar a los caídos de nuestro mundo para elevarlos a Dios. Hagamos nosotros lo mismo, acompañemos, cuidemos a nuestros hermanos caídos, necesitados de nuestra ayuda, de nuestra cercanía. No vivamos un Dios que está en el cielo y se olvida de sus hijos, porque ese no es el Padre de Jesucristo, nuestro Señor.

Proclamemos

He proclamado rectamente tu justicia ante la gran Iglesia. Se dirige a sus miembros, les exhorta a que hagan lo mismo que él hizo. Proclamó él, proclamemos nosotros; padeció él, padezcamos con él; fue glorificado, lo seremos con él nosotros. He proclamado tu justicia ante la gran Iglesia. ¿Cuán grande es? Como todo el orbe. ¿Cuán grande es? Está en todas las naciones. ¿Por qué en todas las naciones? Porque es descendiente de Abrahán, en quien serán benditas todas las naciones. ¿Por qué en todos los pueblos? Porque a toda la tierra alcanza su pregón.

En la gran Iglesia. No cerraré mis labios, Señor, tú lo sabes. Mis labios hablan, no les voy a impedir que hablen. Mis labios hablan a los oídos de los hombres, pero tú conoces mi corazón. No cerraré mis labios, tú lo sabes. Una cosa oye el hombre, y otra conoce Dios. No sea que la proclamación sea solamente de labios para fuera, y se tenga que decir de nosotros: Haced lo que os dicen, pero no hagáis lo que hacen; o al mismo pueblo, que alaba a Dios con los labios, no con el corazón, haya que decirle: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Habla tú con los labios y acércate con el corazón. Pues con el corazón se cree para conseguir la justificación, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.

Así sucedió con aquel ladrón, colgado de la cruz junto al Señor, que reconoció al Señor en la cruz. Los otros no lo reconocieron cuando hacía milagros, y este lo reconoció pendiente de la cruz. Estaba pegado a la cruz con todos sus miembros; sus manos estaban clavadas, y sus pies taladrados, todo su cuerpo estaba adherido al madero; aquel cuerpo no podía mover los demás miembros, pero sí estaban libres la lengua y el corazón: creyó con el corazón, y confesó con su boca. Acuérdate de mí, Señor, decía, cuando llegues a tu reino.

Él esperaba que su salvación llegaría tarde, y se contentaba con recibirla después de mucho tiempo; la esperaba para después de un largo período, pero el día no se hizo esperar. Dijo: Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Y Jesús le respondió: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso. El paraíso tiene árboles de felicidad: hoy estás conmigo en el árbol de la cruz, y también conmigo hoy en el árbol de la salvación.

Comentario al salmo 39, 15

También te puede interesar

Conciertos de Adviento y Navidad de La Escolanía de El Escorial

La Escolanía de El Escorial ha conmemorado durante el año 2024, los cincuenta años de su refundación, en el año 1974, porque el verdadero...

Retiro de profesores de colegios agustinos

El fin de semana del 28 al 30 de noviembre, quince profesores de distintos colegios agustinos de España se reunieron en Los Negrales (Madrid)...

Los agustinos de Portugal celebran el retiro de jóvenes «In Deum»

En el último fin de semana del año litúrgico, del 21 al 23 de noviembre, tuvo lugar en Portugal el Retiro “IN DEUM” (conocido...

Constituciones de la Orden de San Agustín

El día 6 de diciembre de 1978, los españoles ratificaron mediante referéndum, la vigente Constitución española. En ella están recogidos los derechos y deberes,...