
El pasado sábado 17 de octubre se celebró la tradicional Marcha Mariana en Alcalá de los Gazules (Cádiz), una jornada de oración, convivencia y mucha alegría compartida, en la que participaron 150 personas, religiosos agustinos y laicos de las comunidades y apostolados de Huelva, Málaga, Cádiz, Sevilla y Ceuta.
La XXV edición de la Marcha Mariana, celebrada bajo el lema «Con María hacia el sueño de Dios», comenzó con un desayuno en una venta próxima a la carretera, que permitió a los participantes saludarse y compartir los primeros momentos de convivencia. A continuación, emprendieron la marcha hacia la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, rezando los misterios del Rosario y entonando cantos mientras acompañaban en procesión la imagen de María, Madre de la Consolación.
A su llegada a la ermita, los participantes compartieron una breve oración antes de la comida. Por la tarde, tras un tiempo dedicado a la confesión, tuvo lugar la celebración de la Eucaristía, presidida por el religioso agustino P. Jesús Baños, consejero provincial de Pastoral, y concelebrada por los sacerdotes de las distintas comunidades presentes. La celebración contó con la participación de un nutrido grupo de fieles y estuvo acompañada por los cantos del coro de la comunidad de Ceuta.
La oración y la convivencia estuvieron marcadas también por el recuerdo de Ceuta y la situación que se vive allí, que fue encomendada en distintos momentos de la jornada.
La Marcha Mariana del Sur volvió a ser, así, una oportunidad para fortalecer los lazos espirituales y fraternos entre los agustinos y los laicos de las comunidades del sur, compartiendo la fe y renovando el sentimiento de pertenencia a una misma Iglesia, que camina unida.
El equipo de Pastoral de la Provincia de San Juan de Sahagún organiza cada año dos marchas marianas: una en otoño, en Cádiz, y otra en primavera, en Burgos, en torno al Monasterio de Santa María de La Vid. Se trata de una propuesta abierta a personas de todas las edades, en la que participan familias enteras y que, año tras año, continúa consolidándose como un espacio de encuentro, oración y convivencia para la familia agustiniana.













