
Del 11 al 29 de julio tres voluntarios (Santi y César, antiguos alumnos del Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo de Madrid y Pepe, que se incorporará al prenoviciado agustino en septiembre), acompañados del P. Maxi Ramírez, OSA, han vivido una experiencia de voluntariado internacional agustiniano en Argentina. Organizado con el Secretariado de Misiones, Justicia y Paz de la Provincia de San Juan de Sahagún, se trata de una apuesta con la que se pretende promover el compromiso y la solidaridad con las misiones desde la espiritualidad agustiniana.
El voluntariado internacional ofrece la posibilidad de vivir un mayor compromiso con los más necesitados. Sobre todo en países con culturas y estilos de vida diferentes, lo que supone un enorme enriquecimiento para las personas que participan en estas experiencias.
Brealito (Salta)
Del 11 al 19 de julio, como explican los jóvenes en el audio, estuvieron en la zona de Brealito (Salta). Durante esos días visitaron a las familias de las parroquias, celebraron el sacramento de la Unción de los Enfermos con los mayores de las comunidades y participaron en los encuentros con los niños de la catequesis. También asistieron a la tradicional marcación del ganado.
Realizaron largas caminatas para llegar hasta las familias más alejadas. En estas visitas conocieron a la Hermana Estela, a quien agradecen su cercanía, dedicación y acogida.
El viaje coincidió con el Mundial. Así que el grupo también disfrutó con pasión de las semifinales y la final en la que se enfrentaron España y Argentina.
Con ese espíritu y con el objetivo de construir fraternidad lejos de sus familias y comunidades de origen, este grupo de jóvenes, acompañado por un religioso agustino, ha vivido durante varias semanas una intensa experiencia de servicio y encuentro, compartiendo la vida de las distintas comunidades y descubriendo que la misión transforma tanto a quienes reciben la ayuda como a quienes la ofrecen.
Refugio
Del 19 al 29 de julio vivieron la experiencia de misión en Refugio (Mendoza). Allí celebraron Primeras Comuniones, el Bautismo de varios niños y el sacramento de la Unción de los Enfermos.
Visitar las familias de las distintas zonas es una labor fundamental, porque permite el encuentro personal, sencillo y cercano. Así como conocer de primera mano las necesidades materiales concretas en cada casa.
El grupo también colaboró con la escuela primaria y con los cuatro grupos de catequesis: Precomunión, Comunión, Preconfirmación y Confirmación.
En las experiencias de voluntariado es muy importante cuidar el descanso y los momentos para que el grupo esté cohesionado. En este sentido cabe destacar la celebración del cumpleaños de Santi, uno de los voluntarios. Así como la visita a las aguas termales de Cabrerías.
«Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora, marcada por el encuentro con las comunidades, la cercanía con las familias y la alegría de compartir la fe -descaca el P. Maxi- Damos gracias a Dios por todo lo vivido y por todas las personas que hicieron posible esta misión».
Los voluntarios están regresando a España en el momento en el que se escribe este texto. Ahora les queda por delante la vuelta a la rutina, que ya no será igual, después de todo lo vivido. Los cuatro son conscientes de que la misión no termina al cerrar la maleta. Ahora es el momento de compartir lo vivido y descubrir la huella que la experiencia ha dejado en ellos.
Además de las actividades realizadas, esta experiencia deja en los participantes la certeza de que el voluntariado es una escuela de fe, de fraternidad y de esperanza. Desde el carisma agustiniano, el encuentro con el otro se convierte en una oportunidad para reconocer a Dios en cada persona y regresar con el deseo renovado de seguir construyendo comunidades más comprometidas y acogedoras.


















