
Como preparación de la fiesta de la Conversión de San Agustín, celebrada el 24 de abril, la Residencia de Atención Especial (RAE) Tomás Cámara, acogió el día 20 una emotiva representación de su vida, en la que participaron un amplio y diverso equipo de personas unidas por el carisma agustiniano.
El elenco fue muy variado. Los principales protagonistas fueron los religiosos residentes que, junto con parte del equipo auxiliar, hermanos en formación y hermanas agustinas del Monasterio de La Conversión, dieron voz al relato de la conversión de Agustín.
Actividades
Desde hace algunos años, varias hermanas acompañan a los agustinos residentes en la RAE, todos los lunes, en distintas actividades. Y, un par de veces al año, preparan con ellos una representación.
En esta ocasión, la obra se ha inspirado en el libro de Las Confesiones de San Agustín. A medida que se acercaba la hora de comenzar, la sala se fue llenando de presencia agustiniana, lo que despertó en todos una gran alegría fraterna.
Entre los asistentes había religiosos agustinos del Colegio Valdeluz, el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo, el Colegio Mayor Mendel, el Real Monasterio del Escorial y la Parroquia Santa María del Bosque. También les acompañaron hermanas de la Sagrada Familia de Urgell y muchos otros amigos cercanos a esta pequeña comunidad de la residencia.
La representación
La representación comenzó con la lectura de un texto escrito y leído por el P. Miguel Ángel Orcasitas. Pocos segundos después, entró en escena “Agustín”, papel interpretado por un prenovicio y un novicio. A lo largo de la obra, diversos personajes interactuaron con él, entre ellos santa Mónica y san Ambrosio, representados por una auxiliar y un amigo de la comunidad. La obra estuvo acompañada de imágenes de arte agustiniano y algunos cantos, en un escenario sencillo pero bien decorado, transcurriendo en un ambiente festivo y agradecido.
«Si nos preguntan por nuestra experiencia -afirman las agustinas que han participado en la obra-, debemos decir que lo más bonito, dentro de su sencillez, ha sido la colaboración entre los hermanos mayores, los más jóvenes, las hermanas y el personal de la residencia. ¡Qué dulzura, qué delicia y qué estupenda oportunidad para llenar la residencia de vida, alegría y ambiente festivo!»
Añaden que con este proyecto también han vivido una experiencia intensa de comunión con el resto de la Orden: «Estamos muy agradecidas por poder compartir de manera tan natural con tantos hermanos, desde los novicios hasta el P. Miguel Ángel Orcasitas, pasando por quienes superan los cien años y cuya vida es un verdadero testimonio».
Ejercicio de comunión
Si hubo una parte emocionante en la obra esa fue la escena en la que todos juntos cantamos “Tarde te amé”. «Aquella asamblea -explican las agustinas- que para nosotras, que todavía estamos iniciándonos en la vida religiosa agustiniana, podía resultar en parte desconocida, se convirtió en una sola voz y un solo corazón que proclamaban juntos las palabras de Agustín.»
La iniciativa fue un verdadero ejercicio de comunión intergeneracional y de renovación espiritual, en el que la vida y el mensaje de San Agustín cobraron nueva actualidad. La representación sirvió también para confirmar que estos espacios de encuentro siguen siendo esenciales para mantener viva la identidad y la fraternidad agustiniana.




