El discernimiento, en las XXVIII Jornadas Agustinianas

El Real Centro Universitario Escorial–María Cristina ha acogido un año más, los días 6 y 7 de marzo, las Jornadas Agustinianas.

El Real Centro Universitario Escorial–María Cristina ha acogido un año más, los días 6 y 7 de marzo, las Jornadas Agustinianas, organizadas por el CTSA. En esta ocasión se h abordado una cuestión de plena actualidad y profundamente agustiniana: El discernimiento. Dos jornadas intensas de reflexión y trabajo, en un marco tan significativo para la Provincia de San Juan de Sahagún, como el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Durante los dos días participaron ponentes como el P. Alejandro Moral Antón, Prior General Emérito de la Orden de San Agustín; el P. Manuel Sánchez Tapia, OSA, Director del CTSA; el P. Jesús Cano, OSA, profesor de Filosofía en el CTSA; el P. José Luis del Castillo, OSA, Prior de los agustinos de Valladolid y profesor en el CTSA y en el ETAV; el P. Isaac González, OSA, miembro del Instituto Histórico de la Orden de San Agustín; el P. José María Herranz Maté, OSA, Ecónomo General de la Orden de San Agustín; el P. José Manuel Glez. Duran, OAR, Prior de los Agustinos Recoletos de Madrid; o el P. Jesús A. Equiarte Bendímez, OAR, agustinólogo y profesor en el Instituto Patrístico de Roma.

Los ponentes recorrieron desde diversas perspectivas, el tema del discernimiento en la tradición agustiniana, siguiendo un itinerario muy rico que ha ido desde la reflexión filosófica hasta la vida moral concreta, pasando por la vida eclesial, la espiritualidad y el acompañamiento.

El bien y la verdad

En primer lugar, se recordó cómo, en el pensamiento de san Agustín, el discernimiento está profundamente vinculado a la búsqueda del bien y de la verdad. El corazón humano está hecho para el bien, pero no siempre sabe reconocerlo con claridad. Por eso necesita un proceso de iluminación interior.

En la experiencia de Agustín, discernir significa aprender a distinguir entre los muchos bienes que se presentan en la vida y el Bien verdadero, que es Dios mismo. Toda la aventura intelectual y espiritual de Agustín puede leerse, en el fondo, como un gran proceso de discernimiento: un camino que pasa por el error, la búsqueda, la inquietud y finalmente el encuentro con la verdad.

Pero el discernimiento no se limita al ámbito de la vida personal o interior. También tiene una dimensión histórica y comunitaria. Agustín, al reflexionar sobre la historia humana, habla de la presencia de dos dinámicas profundas que atraviesan la vida del mundo: el amor de Dios hasta el olvido de sí mismo, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios.

En este sentido, discernir también significa interpretar la historia, reconocer los signos de Dios en medio de los acontecimientos, aprender a distinguir qué conduce al bien auténtico y qué nos aleja de él. El discernimiento se convierte así en una actitud espiritual que nos permite leer la realidad con ojos creyentes.

Práctica eclesial y comunitaria

Sin embargo, si algo ha quedado especialmente claro en estas jornadas es que el discernimiento no es solo una reflexión teórica sobre el bien o la verdad. Es también —y quizá sobre todo— una práctica eclesial y comunitaria.

La tradición agustiniana siempre ha insistido en que el discernimiento no se realiza en soledad absoluta. Se vive dentro de la Iglesia, dentro de la comunidad, dentro de un camino compartido de fe. Discernir es escuchar, dialogar, confrontar, buscar juntos la voluntad de Dios.

La Iglesia, por tanto, guiada por el Espíritu Santo, es el lugar donde los creyentes aprenden a reconocer la voz de Dios en medio de la complejidad del mundo.

A lo largo de estas jornadas se mostró también cómo este discernimiento se encarna en la vida concreta de la Iglesia: en sus decisiones pastorales, en su gobierno, en su misión evangelizadora, en la búsqueda constante de fidelidad al Evangelio.

Tarea decisiva

En la clausura de las Jornadas, el P. Pedro Alberto Sánchez, OSA, Director de La Escolanía de El Escorial y Subdirector del CTSA señaló que el discernimiento no es un asunto secundario en la vida cristiana. Al contrario, es una de las tareas más delicadas y decisivas de la existencia humana: «Elegir, decidir, orientar la propia vida, buscar la voluntad de Dios… todo ello exige un ejercicio constante de discernimiento».

San Agustín expresaba esta idea con profundidad al recordar que el ser humano, dotado de mente y razón, está llamado a buscar la verdad y reconocer el bien. «El discernimiento, por tanto, no es solo una técnica espiritual o un método pastoral -afirmó el P. Pedro Alberto-; es, ante todo, una dimensión constitutiva de la vida humana y de la vida cristiana».

Un año especial

Por último, el Prior Provincial de los Agustinos de la Provincia de San Juan de Sahagún, P. Domingo Amigo, quiso dirigir unas palabras de agradecimiento a todas las personas que han hecho posible las jornadas, especialmente al director del CTSA, P. Manuel Sánchez Tapia, así como a los ponentes que han participado y al personal del RCU Maria Cristina, que han acogido y atendido a ponentes y participantes a las jornadas.

El P. Domingo subrayó que éste es un año especial, «pues será el último año que las Jornadas Agustinianas estén organizadas por el Centro Teológico San Agustín». Y se refirió a la historia de este foro de formación agustiniana.

Recordó que en el año 2020 tuvo lugar la unión de las cuatro provincias que la Orden de San Agustín tenía en España: «Cuatro años después, en 2024, el Capítulo Provincial decidió que en el futuro solo mantuviéramos un centro teológico y se decidió que fuera el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid. A este centro le corresponderá organizar las jornadas agustinianas en el fututo».

«Es importante señalar -añadió- que desde 1998 han colaborado en las jornadas agustinianas tanto profesores del Centro Teológico San Agustín como profesores del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid. Igualmente es preciso resaltar que han colaborado también de forma permanente en las Jornadas los agustinos recoletos, algunos de ellos profesores también de este centro».

Agradecimientos

Al ser el último año que estas jornadas son organizadas por el CTSA, quiso agradecer todo el trabajo realizado a quienes las han hecho posible directamente durante los últimos 28 años: «Concretamente a los directores que ha tenido el centro, a los secretarios y a los miembros de la junta de gobierno de CTSA. Recuerdo algunos directores: Mons. Luis Marín (con quien se iniciaron las Jornadas), P. Vicente Domingo Canet, P. Isaac González, P. Enrique Somavilla, P. Manuel Sánchez, y el ya fallecido P. Fermín Fernández. Muchas gracias a todos por vuestro trabajo y dedicación para dar a conocer el pensamiento agustiniano en los temas que se han estudiado cada año».

Al concluir las jornadas, el Prior Provincial invitó a los asistentes a vivir en actitud de discernimiento, teniendo presentes las enseñanzas de san Agustín en este camino de búsqueda para descubrir cada día mejor la voluntad de Dios.

Pincha aquí para ver el programa de las Jornadas Agustinianas.

También te puede interesar

Zaragoza acoge el Encuentro de jóvenes Ciudad de Dios

El Colegio San Agustín y la Parroquia Santa Rita de Zaragoza, acogieron del 27 de febrero al 1 de marzo, una nueva edición del...

Evangelio del IV Domingo de Cuaresma, según San Agustín

En este encuentro de Jesús con el ciego de nacimiento vemos cómo la ceguera es más que la corporal, el ciego no ve con...

Mons. Luis Marín de San Martín, OSA, nombrado nuevo Prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad

Con este nombramiento el papa León XIV ha conferido a Mons. Luis Marín de San Martín, la dignidad de Arzobispo. El Prior General, P....

Últimos documentos de la Iglesia, en clave agustiniana

El martes de la semana pasada, la Conferencia Episcopal publicó una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe,...