Noviciado Internacional

El Noviciado es un tiempo de doce meses dedicado al discernimiento, vivencia y profundización de la vida consagrada propia de un instituto religioso.

En nuestro caso, el Noviciado implica la experiencia intensa de la vida religiosa agustiniana. En él los novicios, fieles a su vocación y siguiendo a Cristo, comienzan a vivir para Él y al servicio de la Iglesia, y aprenden, teórica y prácticamente, todo aquello que les encamina a vivir con sinceridad y autenticidad como religiosos agustinos.

A cargo del Noviciado está el Maestro de novicios.

En la actualidad, las cuatro provincias agustinianas españolas tienen un noviciado interprovincial junto a otras provincias europeas. El lugar designado actualmente es el Monasterio de La Vid, en la provincia de Burgos (España).

Finalidad

1. Discernir la vocación divina: discernimiento teórico y experimental, asimilando el espíritu del seguimiento de Cristo en la práctica de los consejos evangélicos y según el carisma de la orden agustiniana.

2. Conocer más plenamente la Orden y vivir lo más esencial de la vida de sus miembros.

3. Conformar la mente y el corazón con el carisma, la estructura y la misión del religioso agustino.

4. Determinar la intención e idoneidad del novicio para cuanto implica la vida religiosa agustiniana.

5. Conseguir la preparación más adecuada para emitir la profesión religiosa.

Medios

1. Estudios o formación intelectual: teología de la vida religiosa, teología de la vida espiritual, teología de la vida religiosa agustiniana, historia y tradición de la Orden y las provincias, iniciación al conocimiento de la Sagrada Escritura, antropología y psicología de la vida religiosa, derecho de los religiosos, formación litúrgica, iniciación en el apostolado o conocimiento de nuestra misión en la Iglesia…

2. Experiencias: trabajos y prácticas personales y comunitarias: convivencia fraterna; cultivo de la oración personal y comunitaria; lectura espiritual; cultivo del espíritu de obediencia activa responsable, y entrega al servicio de la comunidad; cultivo del espíritu de la castidad, mostrado en una vida exigente consigo mismo y con las aptitudes de convivencia comunitaria en amistad; cultivo del espíritu de pobreza, mediante una adecuada valoración de las cualidades personales, del uso de los bienes materiales y de una vida de trabajo generosa y apostólica; otras tareas complementarias que contribuyan a un mejor servicio a la comunidad y una mayor disponibilidad en la futura misión: catequesis, música, artes plásticas, iniciación a la informática, jardinería, actividades manuales etc.