El Profesorio de Valladolid

Identidad

Ante todas las cosas, amadísimos hermanos, amemos a Dios y después al prójimo, porque estos son los principales mandamientos que se nos han dado…, que habitéis unánimes en la casa y tengáis una sola alma y un solo corazón (Hch 4,32) en camino hacia Dios. Este es el motivo por el que, deseosos de unidad, os habéis congregado” (Regla 1-3).

Pudiéramos decir que es una comunidad que se desenvuelve fraternalmente, con sus hermanos  integrados en comunidad con el carisma agustiniano, pululando amigablemente por estos claustros que avanzan hacia el tricentenario. Subyace en nosotros la intención inclusiva de continentes, culturas, razas, colores, mentalidades y la marca del espíritu misionero de esta Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas.

El Profesorio está ubicado en el Real Colegio Seminario de Padres Agustinos de Valladolid dedicado desde hace más de dos siglos y medio a las misiones de Filipinas. Por eso la Provincia que lo ha llevado hasta este momento se denomina: Del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas. Posteriormente, la Provincia misionera ha ampliado su campo a las misiones de China, Perú, Colombia, Venezuela, Tanzania, la India y Centroamérica que incluye Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua.  La particularidad es que, en este momento, los Profesos residentes son de todas las naciones mencionadas, inclusive, se ha incorporado un profeso de Nigeria y vendrán más, de tal manera que se puede denominar Profesorio internacional, pluricultural y con mentalidad misionera de inculturación. Por eso se pretende que, en el Equipo de Formación, estén representados los Continentes de Europa, América, Asia y África. Por tanto nuestra comunidad es un reflejo de la Provincia que tiene una realidad pluricultural,  llamada a vivir la interculturalidad. No debe ser una dificultad, sino una riqueza inmensa ya que todos compartimos los valores básicos que condicionan nuestro ser y existir: el Evangelio, nuestra fe cristiana, nuestro carisma agustiniano y nuestro sentido de la pertenencia a la Provincia y a la Orden.

Se le da mucha importancia, además de la formación agustiniana con matiz misionero,  a los estudios para que vuelvan a sus naciones con una exhaustiva formación teológico-pastoral actualizada. Una de las primeras dificultades para los que vienen de lengua diferente a la castellana, es aprender el idioma para poder seguir la carrera teológica. Se les da las facilidades adecuadas y muestran gran empeño en aprenderlo para incorporarse pronto a las clases de Teología.

A pesar de las dificultades lingüísticas y de adaptación cultural, se pretende llegar a ser una comunidad dinámica, con espíritu joven, que intenta practicar el carisma agustiniano de vivir la espiritualidad de la caridad  en comunidad, fraternal y amigablemente, al estilo de los primeros cristianos, pero hoy. A la vez, intentamos trasmitir, a través del apostolado, esa espiritualidad de la caridad en comunidad para hacer real el amor de Dios en medio de los hombres, a todos a los que llega nuestra comunidad por medio de cada uno de los hermanos integrantes.

Por eso, en esta etapa formativa del Profesorio, según nos hemos propuesto en el Proyecto Comunitario que nos vale como hoja de ruta, tratamos de experimentar  la espiritualidad de la caridad en comunidad como carisma agustiniano. A la vez, la práctica del estudio y el ejercicio del apostolado con espíritu evangelizador y misionero dada esta Provincia misionera, inclusive, también para España.

Experiencia de la Espirutualidad de la Caridad

Pretendemos, teniendo en cuenta lo que nos piden las Constituciones,  vivir la caridad como experiencia de amor a Dios y a los demás por Dios, alimentada con la meditación experiencial personal y, también, la personal en tiempo comunitario diariamente. Pretendemos habituarnos a sustentar la vida activa con la contemplativa y organizarla dentro de la ascética del  “Ordo amoris”. Es virtuoso para san Agustín quien ordena sus amores. Supone orientar toda la problemática personal, comunitaria y social a la luz de la caridad, vivir esa caridad personal y comunitariamente y hacer real el amor de Dios en el apostolado individualmente y a través de la Comunidad. Se trata de definir la vida, orientarla, darle sentido total impregnados por la caridad, por Dios Amor, para llenarnos de ese amor de Dios primero, vivirlo después en comunidad y llevárselo a los demás, especialmente, al pobre, al necesitado. Así, buscamos ser consecuentes con “el carisma agustiniano de caridad en comunidad para hacer real el amor de Dios” en los ambientes donde vivimos y evangelizar matizados por el sentido misionero de esta Provincia agustiniana.

La meditación experiencial que enriquece nuestra caridad, nuestro amor a Dios y al prójimo por Dios, se alimenta diariamente con la meditación personal y en comunidad, inclusive, a veces compartida, teniendo como fuente la Biblia, especialmente, el Nuevo Testamento y las obras de san Agustín. La Eucaristía diaria es el acto supremo de alimento espiritual y es considerada como expresión de nuestra fe comunitaria, compartiéndola entre todos y, siempre que es oportuno, con el Pueblo de Dios, especialmente, el parroquial. Nos valen los actos litúrgicos de acompañamiento espiritual como la liturgia de las horas, las paraliturgias penitenciales para motivar al sacramento de la reconciliación, las de adoración al Santísimo,  de oración por las vocaciones con los fieles, la celebración de las fiestas de la Iglesia y las fiestas y santos de la Orden, así como la lectura espiritual basada en la literatura propia de la espiritualidad agustiniana, del carisma, de la Biblia, de los estudios que nos orientan para corresponder a los “signos de los tiempos”. Los ejercicios espirituales anuales en unión con nuestros hermanos agustinos del Profesorio del Escorial, los retiros de los tiempos fuertes durante los tiempos litúrgicos de Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Pentecostés nos valen para reavivar nuestra fe.  La consejería y la dirección espiritual las consideramos imprescindibles como espejos que nos ayudan a orientar la personalidad de cada uno y el estilo de nuestra comunidad.

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Comunidad Agustiniana como Carisma

Intentamos un proceso para experimentar, como carisma agustiniano de la Orden, la espiritualidad de la caridad agustiniana en comunidad al estilo de los primeros cristianos, y vivir la fe en caridad, celebrarla y comunicarla. Supone conocerse, comprenderse, aceptarse, amarse y compartir la vida en comunidad, viviendo la caridad en el seguimiento de Cristo para testimoniarle en el mundo, haciendo real el amor de Dios, aquí y ahora, preparándonos para servirle en las personas y los lugares más necesitados. Se trata que desde la comunidad y amparados por la comunidad, con espíritu de equipo, se hace  la misión. La comunidad, al estilo de una persona, abarca aspectos psicológicos y sociológicos. Cada uno necesita, dentro de ese aspecto psicológico de la comunidad, clarificar sus agendas ocultas y poner los objetivos personales al servicio de los objetivos comunes, de los valores instituciones de la Orden y de la Iglesia. A través del diálogo, procuramos clarificar las motivaciones de cada uno, progresar en el respeto, en la preocupación por el otro, en perder el egoísmo y saber perdonar y saber pedir perdón, en la donación por el otro, en desarrollar la fraternidad con los signos de la amistad, dando el lugar que corresponde a cada uno en la comunidad y lograr una comunidad que ayuda a crecer a la persona y que la persona se entregue a la comunidad para hacerla progresar, siempre movidos por el amor de caridad.  Tanto el proceso psicológico como el sociológico pretendemos que esten atravesados y movidos por el amor de caridad en el seguimiento de Cristo. El proceso sociológico hace que nos preocupemos de prepararnos para la misión, para las necesidades de la Iglesia y del mundo, analizando los “signos de los tiempos” a la luz de la fe y adiestrándonos para darles  la respuesta adecuada, pero no simplemente en forma individual, sino desde la comunidad, apoyados por la comunidad y con espíritu de equipo, y,  en esta Provincia, se matiza con el espíritu misionero.

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Estudios y apostolado

Le damos la máxima importancia al estudio de la Teología en la rama teórica y en la práctica. La “Iglesia en salida” que promueve hoy el Papa Francisco conecta con la preocupación misionera que hay en nuestro Profesorio para  inculturar la religión en cada una de las culturas de la que proviene cada profeso. Cómo hablar de Dios, de Cristo, de la Iglesia hoy, cómo evangelizar para responder a los signos de Dios hoy impregna el espíritu misionero que late en el Profesorio. Supone un plan de organización de vida para aprovechar el tiempo al máximo y, además, poder rendir adecuadamente a las exigencias del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid. Se da mucha importancia al estudio personal de las obras de san Agustín y en común ha habido tiempos de trabajo, por ejemplo, sobre las Confesiones. Esos trabajos acaban fructificando como publicaciones en la revista anual del Profesorio: PASOS. Supone mucho esfuerzo la publicación, más si atendemos a que la mayoría tiene que escribir en castellano que no es su idioma. También se buscan las máximas facilidades para aprender idiomas.

A pesar de que el estudio absorbe mucho tiempo, todavía, hay un gran esfuerzo de organización para hacer una iniciación al apostolado y un desarrollo posterior, siempre con el fondo misionero subyacente por el espíritu de esta Provincia misionera. Apoyamos a nuestra parroquia de San Agustín en catequesis, liturgia, música, juventud y en actividades de solidaridad de la ONG San Agustín-Cebú. Además, llega nuestra colaboración a capellanías, residencias, comunidades de emigrantes de las naciones de las que provenimos y a varias parroquias de Valladolid como la Pilarica y Belén, Nuestra Señora del Prado, Santa Clara y San Pedro, Nuestra Señora del Rosario y otras.  En los veranos apoyan en actividades de ayuda social a marginados en programas de nuestra parroquia de Badalona y en otras necesidades de colegios, como el de Lujua, o en otras casas nuestras.

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