Puerto Rico

Parroquia Nuestra Señora de la Monserrate, Santurce

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Parroquia San Francisco de Asís, Aguada
Parroquia San Agustín, Bayamón

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Parroquia Santa Rita, Bayamón

bayamonStaRitaEstá ubicada esta parroquia en la Urbanización Sta. Juanita, que es una urbanización enormemente grande, compuesta por doce secciones, cada una de las cuales equivale ya a una sola urbanización corriente. Fue fundada esta parroquia en 1967, desgajada de la Parroquia San Agustín, Lomas Verdes. Se ha nutrido siempre de gente proveniente del interior de la Isla de Puerto Rico, especialmente de los pueblos de la Montaña: Barranquitas, Naranjito, Comerío, Corozal, Orocovis… Es, generalmente, gente muy religiosa y sana.

La Parroquia Sta. Rita no abarca todas las doce secciones de la urbanización, pero sí desde parte de la sexta. A ellas hay que añadir el Bo. Minillas, que ya es montaña propiamente hablando. Es, por tanto, una parroquia muy grande en extensión territorial y en habitantes, cuya población calculamos en más de treinta mil almas, en la que prevalecen los adultos y una parte creciente de la tercera edad. Los jóvenes también se dejan sentir por su número y por su participación en la vida de la Iglesia. Es una parroquia bien organizada y con muchos movimientos y grupos apostólicos, que dan vida a todas las actividades parroquiales.

Los fines de semana celebramos ocho misas entre la iglesia parroquial y las tres capillas de El Carmen, San José (Minillas) y Sagrado Corazón. Suelen estar bien concurridas y animadas, igual que otras actividades y celebraciones religiosas en días de semana, como el primer viernes de mes con la exposición y adoración eucarística durante todo el día, las Cuarenta Horas, una vez al año, y, por supuesto, las posadas y misas de aguinaldo en Adviento, como preparación para la Navidad y la Cuaresma.

Siguiendo el ideario y la espiritualidad agustinianos de fomentar la comunidad, nos esforzamos por formar un Consejo Parroquial, que coordina, organiza, promueve y anima todas las actividades parroquiales. Haciéndonos eco del llamado de nuestros pastores obispos a emprender una nueva evangelización, que lleve el mensaje evangélico de salvación a todos los hombres, organizamos unas misiones parroquiales en dos períodos durante el año, uno en el tiempo de la Cuaresma y otro en los meses de octubre y noviembre. Eso es también el eco del llamado de nuestro Santo Padre el Papa Francisco de ir a la calle a predicar la Buena Noticia.

A pesar de todo eso, no descuidamos la atención a los enfermos, la catequesis de niños y de jóvenes, con una pascua juvenil e infantil muy animadas. También de vez en cuando celebramos vigilias de alabanza y adoración a Dios. Y, como debe ser siempre en todo fiel y buen cristiano, no podíamos descuidar la caridad, que atendemos con el buen trabajo de nuestro Comité de Justicia y Paz, necesario en las circunstancias económicas en que nos encontramos. Unido a esto va la gran campaña de Unidos contra el Hambre, realizada en la Cuaresma.

Después de todo esto hemos de reconocer que la pastoral vocacional necesita una mayor atención por nuestra parte.

Un proyecto y actividad sobresalientes de toda la Parroquia ha sido y sigue siendo la construcción de un gran salón parroquial, que esperamos esté terminado en poco tiempo y de ese modo podamos subvenir a las necesidades de local para los grupos parroquiales. También tenemos instalados en la iglesia parroquial dos proyectores y dos pantallas, para ayudar a la animación de nuestras celebraciones litúrgicas, sobre todo de los niños.

Parroquia Nuestra Señora de Monserrate, Bayamón

bayamonmLa Parroquia Nuestra Señora De La Monserrate es la más joven de todas las parroquias de los Padres Agustinos. Como comunidad de fieles, es más antigua que muchas otras. La Parroquia está ubicada en el sector Santa Olaya, de Bayamón. Este sector aparece ya habitado a los pocos años de la colonización de Puerto Rico.

El culto, en versión de los mayores, comenzó de forma parecida a la que generalmente se cuenta de otros lugares: alrededor de una imagen de la Virgen y comenzó así.

Un día, de algún año allá por la década de 1880, una buena mujer se hallaba en un batatal buscando el sustento de cada día. Pasó por allí un vendedor de santos y ella le compró una pequeña imagen de la Virgen de Monserrate. Mientras continuaba su faena, dejó la imagen sobre el tronco de un árbol caído. Algunas personas que pasaron por allí, viendo la imagen, lo interpretaron como un signo de que Dios quería que se reunieran en aquel lugar y le dieran culto. Y así lo hicieron, llamando a aquel lugar “La Virgencita” y construyendo en él una pequeña ermita.

Esta es la historia que oí contar cuando estuve atendiendo el sector de Santa Olaya. Versión, que para mi sorpresa, vi corroborada en una carta del año 1895. Su contenido es el siguiente: el Párroco, D. José G. Vega, de la “Parroquia de Santa Cruz”, de Bayamón, escribe al Sr. Obispo, pidiéndole autorización para que su Coadjutor pudiera residir en el barrio de Buena Vista, donde hay una Ermita “construida hará unos cinco o seis años”. Las razones que aduce para el traslado son: que en dicho barrio hay unos terrenos “denominados terrenos de la Virgencita”, legados por su dueña, Doña Antonia Colón, “para que con su rendimiento se celebrase todos los años una misa solemne a Ntra. Sra. de la Monserrate. En estos terrenos hay una Ermita, donde se venera una imagen pequeña llamada vulgarmente “Ntra. Sra. del Tocón”. Continúa diciendo que él, D. José, “subía todos los años dos o tres veces a decir misa y a predicar, concurriendo a dichos actos la mayor parte de los vecinos de Santa Olaya, Dajaos, Barrio Nuevo, Guaraguao Arriba, parte de los de Cerro-Gordo, Minillas, lindantes con el precitado barrio de Buena Vista y algunos de Aguas Buenas, formándose una numerosa concurrencia, hambrienta de la divina palabra y deseosa de oír misa”. Si yendo esas pocas veces “el fruto era grande, instalándose mi Coadjutor en ese mismo lugar, el resultado será inmenso, incalculable”. Además, añade, que dicho Coadjutor podría poner en dicho lugar una escuela. Termina diciendo que dicho Coadjutor reúne todas las condiciones que exige tal misión. Por lo cual los vecinos de los lugares arriba nombrados, mejorarían grandemente tanto en lo espiritual como en lo social. Al comienzo, de la carta, a mano izquierda y con distinta letra se lee: “Se autorizó, y se concedió lo que se pide” (459).

La primera capilla no duró mucho tiempo. Se la llevó el huracán de 1899. Y casi también el nombre, porque hoy día ese sector se llama “Los Braña”. No así la devoción a la Virgen de Monserrate que permaneció muy viva en sus corazones.

Pasaron algunos años. La población iba creciendo. Y con ello, también las dificultades para cada familia poder conseguir un hogar. El Sr. Flor estaba entre los que habían comenzado a construirse el suyo. Una tarde, mientras descansaba de su trabajo, hizo esta promesa:

“Virgencita de Monserrate, si puedo terminar esta casa, la voy a inaugurar con una misa en tu nombre”.

Terminó la casa y el día 27 de febrero de 1911 se celebró la Misa. Y se hizo con tanto fervor y alegría de los asistentes, que el Sr. Flor amplió su promesa, ofreciendo la casa para cuantas veces el Padre quisiera celebrar Misa en aquel sector. Así continuó haciéndose durante algunos años.

La casa quedó pronto pequeña para aquel servicio. De ahí que fuera necesario construir una capilla. Se construyó de madera: pero se la llevó el huracán San Felipe en 1928. Se volvió a construir otra, y también fue arrasada por el huracán San Ciprián en 1932. Por tercera vez los huracanes habían destruido la capilla, pero ninguno de ellos había podido con la imagen, la cual permanecía intacta.

Interpretando también aquellos hechos como designio de Dios, de que debían continuar dándole culto, se comenzó en el año 1933 la construcción de una nueva capilla, pero esta vez de materiales más sólidos. Todos contribuyeron con lo que pudieron. Unos con dinero, otros con trabajo, otros con materiales. Así, la obra quedó terminada muy pronto. Es la capilla que, con algunas mejoras posteriores, todavía existe (460).

Pero, la comunidad continuó creciendo y la capilla llegó a resultar pequeña. De ahí que fuera necesario pensar en construir otra más grande. Proyecto, que muy pronto se convirtió en realidad.

A finales de la década de 1970, casi cien años después de ser construida la pequeña ermita, se comenzó a sembrar dos ideas en la comunidad de Santa Olaya. Las dos fueron bien recibidas y entusiasmaron a todos los fieles. Una era que la comunidad católica de Santa Olaya se constituyera en Parroquia y la otra, la construcción de una nueva iglesia.

El 20 de junio de 1985 es la fecha del “Decreto de erección” de la “Parroquia Ntra. Sra. De Monserrate”. Con tal motivo, y en ese mismo día, hubo una gran celebración en Santa Olaya. El P. Felipe Fernández es nombrado el nuevo párroco. Bajo la dirección del P. Felipe, hicieron realidad el segundo sueño: la construcción de una iglesia amplia y cómoda, unos salones para los servicios parroquiales y un estacionamiento espacioso. Con este motivo, también hubo en Santa Olaya, el 9 de octubre de 1988, otra gran celebración presidida también por su Eminencia Luis Aponte Martínez. Con ella la nueva Iglesia Parroquial quedaba bendecida e inaugurada.

La comunidad de Santa Olaya siempre ha sido una comunidad de personas sencillas y trabajadoras. Por eso, la labor pastoral no ha sido difícil. De su participación y comprensión hay testimonios desde antiguo. Por ejemplo, de cuando algunos Padres Dominicos holandeses iban a celebrar Misa y tenían que leer con dificultades el sermón porque todavía sabían muy poco español. También se han distinguido por colaborar con todos los Padres que les han atendido, que han sido muchos. Una comunidad con mucha fortaleza, porque han mirado más a la Fe que a las formas o medios.

Además de la Iglesia Parroquial, forman parte de la Parroquia, las Capillas de: Cristo Rey en el Barrio Guaraguao (La Morenita), Ntra. Sra. De la Esperanza en el Barrio El Chícharo. La primera se comenzó a construir en 1950; se le hicieron varias reformas, pero siempre resultó pequeña. De ahí que, entre los años 1982-84 se construyó otra nueva, con muchas más facilidades y en un lugar más céntrico; obra del P. Bernabé, quien trabajó incansablemente en ella. La segunda se construyó en el 1973 y fue ampliada diez años después.

Parroquia Santa Rosa de Lima, San Germán

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