Misiones

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La actividad misionera, que fluye “de la misma naturaleza íntima de la Iglesia”, es “la manifestación o epifanía del plan de Dios y su realización en el mundo y en su historia, en la que Dios, por medio de la misión, perfecciona abiertamente la historia de la salvación”. Puesto que esta actividad nos corresponde también por razón de la naturaleza e historia de la Orden, es menester que nuestras Circunscripciones procuren asumir misiones o al menos colaboren en ellas con otra Circunscripción.

Es esencial a la actividad misionera no sólo “la evangelización y la plantación de la Iglesia en los pueblos o grupos humanos en los que no ha arraigado todavía”, sino también la ayuda a “las Iglesias, fundadas hace ya tiempo, que se hallan en cierto estado de retroceso o debilidad”. Nuestra actividad misionera debe responder a las exigencias de la inculturación. Los temas específicos de inculturación, a saber, la encarnación del evangelio y de la vida consagrada, la adaptación de nuestra espiritualidad y apostolado, el modo de ejercer la autoridad y de orientar la formación, el uso de los recursos y bienes materiales, deben ser parte integrante de nuestro talante misionero. En consecuencia, debemos respetar todas las culturas, promoviendo un auténtico diálogo y una colaboración sincera con ellas.

(Const. n. 167-168)

 

La Federación mantiene una importante presencia misionera repartida por el mundo. Para conocerla mejor, puede visitar las siguientes propuestas:

Iquitos (Perú).

Tanzania.

India.

China y Filipinas.

Tolé (Panamá).

Sao Félix do Araguaia (Brasil).

Asimismo, la Federación. en  colaboración con las agustinas, edita una Hoja Informativa sobre las Misiones Agustinianas.

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