Colegios en España

Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo, León

La presencia de los Agustinos en la provincia de León, en un pasado aún reciente, se constata todavía hoy  en poblaciones como Villamañán, Mansilla de las Mulas y Ponferrada.

En unos casos la falta de recursos, en otros la búsqueda de objetivos más amplios y, muy especialmente, la desamortización de Mendizábal hicieron que desapareciéramos prácticamente de esta tierra.

Fue una vez restaurada la Provincia de Castilla, en 1881, cuando volvieron los agustinos pertenecientes a esta circunscripción, instalándose  esta vez en Valencia de Don Juan para abrir un colegio que contribuyera a paliar la carencia de instrucción en la juventud de la región. Desde su fundación, este colegio siempre tuvo un gran prestigio y estima entre quienes se educaron en sus aulas.

La Ley de Enseñanzas Medias, implantada por el Ministerio de Instrucción Pública, dirigido por el liberal Conde de Romanones, impuso que los alumnos de Segunda Enseñanza, para seguir estudios oficiales deberían ser matriculados y acudir a las clases en el Instituto Padre Isla de la capital leonesa, a partir del curso 1901–1902. Ante la premura de la nueva situación, el Consejo Provincial, presidido entonces por el P. José Valentín de Alústiza –el Capítulo Intermedio lo haría más tarde–, tomó la determinación de fundar el Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo, en la ciudad de León, el 20 de junio de 1901.

leonEl Colegio comenzó su andadura con once religiosos –siete sacerdotes y cuatro hermanos no clérigos–, presididos por el P. Alústiza quien, además de Prior Provincial, fue su primer Director. El lugar elegido para su instalación, dada la falta de tiempo, fue el “Conventín”, edificio en muy mal estado y posiblemente habitado muy anteriormente por las monjas “Pelayas”, situado en la actual calle Pablo Flórez, originariamente calle del Instituto; la remodelación y adaptación fueron importantes. Una lápida, dedicada por la Asociación de Antiguos Alumnos Agustinianos en la Plaza de San Pelayo, señalaba hasta hace poco tiempo el edificio mencionado.

La alternancia de conservadores y liberales al frente del gobierno de la nación, trajo como consecuencia un continuo cambio en la política educativa de aquella época: respeto y potenciación de la escuela católica o implantación y defensa de la escuela libre, civil, secularizada y anticlerical. Alternancia que también se vivió en la sociedad leonesa del tiempo, si bien con una cierta preponderancia del segundo modelo sobre el primero. Esta circunstancia, sin embargo, no impidió que el Colegio gozara de una gran acogida como lo demuestran las cifras de alumnos matriculados, en régimen de enseñanza libre –los exámenes eran en el Instituto P. Isla– en los sucesivos cursos: desde los 13 alumnos del curso escolar 1905–1906 hasta los 286 del curso 1914–1915. Poco a poco, los alumnos del Colegio San José, de Valencia de Don Juan, fueron pasando en su totalidad al Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo, de León. Fr. Anastasio Cisnal, maestro y hombre sumamente emprendedor, fue el alma del Colegio durante estos primeros años de singladura, junto con otros insignes agustinos como el coyantino y poeta P. Gilberto Blanco y el mismo P. Valentín de Alústiza.

El continuo incremento de alumnos, no obstante las muchas adaptaciones de espacios para dormitorios, aulas, laboratorios, oratorio, etc. del viejo edificio y el alquiler de otros inmuebles próximos, hizo que el P. Cipriano Asensio, en representación de la Provincia Agustiniana de Castilla, comprara, a D. Francisco Alfageme, en 1916, unos 4.300 metros cuadrados para el emplazamiento de un nuevo edificio. Como anécdota curiosa, el metro cuadrado fue pagado a 12 pesetas, 0’07 € de nuestros días.

En 1916 comienza a levantarse el nuevo edificio –con un calendario de construcción sujeto a  la disponibilidad de medios–,  en un terreno situado entre las actuales calles Gran Vía de San Marcos, San Agustín, Alférez Provisional y Plaza de la Inmaculada, siguiendo los planos del afamado arquitecto D. Manuel Cárdenas, y a partir de un préstamo de cien mil pesetas concedido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León.

Ya para el curso 1917–1918 se trasladaron a las nuevas instalaciones las clases e internado de los cuatro grados de Primera Enseñanza y la residencia de tres religiosos. El caserón de la Calle Pablo Flórez quedó únicamente para los seis cursos de Bachillerato y, a pesar de las muchas modificaciones realizadas, dado el aumento de solicitudes para el internado en Bachillerato, hubo que recurrir al alquiler de varios pisos en la misma calle Pablo Flórez  y en la próxima calle Serranos. La construcción de los restantes pabellones del nuevo edificio fue causante del consiguiente traslado del alumnado, residencia e instalaciones académicas, hacia la nueva sede.

El curso 1925–1926 ya están instalados en el nuevo Colegio alumnos y religiosos. Debido a los excelentes resultados obtenidos en los exámenes del Instituto de León, la demanda de plazas siguió creciendo. Desde el curso 1917–1918 hasta 1924–1925, el Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo funcionó en las dos sedes citadas. Posteriormente las viejas instalaciones de la calle Pablo Flórez fueron arrendadas a la Institución Teresiana del Padre Poveda y posteriormente vendidas.

Los holgados espacios de las nuevas instalaciones  permitieron el uso de un mobiliario idóneo y la adquisición de materiales didácticos para las clases, que hoy parecen irrelevantes, pero que entonces, significaron innovaciones significativas en el campo de la educación: todo tipo de mapas ilustrados, pizarras, tiza, papel y lápiz que, en buena medida,  suplían la falta de libros de texto en los principios del siglo XX. Después llegarían los Gabinetes de Física, Historia Natural, Química, Biblioteca, en gran medida enriquecida con los fondos llegados del Colegio San José de Valencia de Don Juan. A finales  de los años 20, el Colegio contaba ya con más de  doscientos volúmenes.

Fueron la Escuela de Preparación Militar Particular que dio muchos soldados al ejército español, el famoso cine de los Agustinos frecuentado por tantos  leoneses porque la censura previa de las  películas era un motivo de tranquilidad para los padres y un sano entretenimiento para las tardes de domingo, la representación de obras de teatro ya desde 1914, los campos de deportes –uno de ellos hasta con pista de carbonilla para la práctica del atletismo–, la granja y huertas en Eras de Renueva, reclamos importantes para la captación de alumnado y, sobre todo, para ofrecer un completo programa de formación integral.

Paralelamente a estas realidades sociales, pronto surgieron diferentes grupos religiosos como los Tarsicios, la Cruzada Misional de Estudiantes, la Acción Católica, la Pía Unión de Nuestra Madre del Buen Consejo, la Asociación de Las Marías de los Sagrarios, los Talleres de Santa Rita, la  Legión de María, los Cursillos de Cristiandad, etc., a los que pertenecieron muchos alumnos y leoneses y leonesas hasta el día de hoy que perviven algunas de estas asociaciones.

Fue el “Dr. D. José Álvarez Miranda, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de León, Conde de Colle, Señor de los lugares de Las Arrimadas y Vegamián”, etc., etc., nacido en Miñera de Luna (León) y eminente canonista, quien concedió la licencia episcopal –el 28 de agosto de 1922–, para erigir la iglesia en la nueva edificación, dedicada a la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Madre del Buen Consejo; “necesaria para atender debidamente a la educación religiosa de los alumnos del Colegio, y que al mismo tiempo reportará beneficios espirituales a los habitantes del ‘Ensanche’ de esta población”.  Su consagración, por el obispo Álvarez Miranda, fue el domingo 1 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de la Consolación, patrona de la Orden de San Agustín, e intervino en los distintos actos el agustino Obispo de Almería, P. Bernardo Martínez Noval. El cuadro, en relieve policromado de Nuestra Madre del Buen Consejo, que presidía el altar mayor, fue realizado en los Talleres de Arte Sacro, de Olot (Gerona); hoy se venera en la capilla de la comunidad del actual Colegio de Agustinos.

Los años de la República no fueron fáciles para nuestro Colegio. La Constitución de 1931 impuso la educación pública como único sistema de enseñanza, prohibiendo a la Iglesia ejercer la docencia. La Ley de Confesiones y Congregaciones  Religiosas negó el derecho a impartir clases a los colegios de religiosos; bien es verdad que esta normativa, especialmente por lo que se refiere a la enseñanza secundaria, nunca se llegó a cumplir plenamente. Pero, por si se impusiera el cumplimiento radical de la ley, el Consejo Provincial de la Provincia de Castilla, reunido en León el 7 de agosto de 1933, acordó el inicio de gestiones con la Sociedad de Padres de Familia, ya constituida en León, para arrendarle los locales de Primera Enseñanza del Colegio. Se trataba de una ficción jurídica para transferir, nominalmente, la titularidad y poder seguir enseñando.

No hizo falta cambiar la titularidad porque durante nuestra Guerra Civil el Colegio continuó su actividad docente, si bien con la presencia de soldados y carros de combate en el patio de recreo; también algunas dependencias interiores fueron ocupadas por el ejército llamado nacional  y la Legión Condor que era una fuerza de intervención, mayoritariamente aérea, ofrecida por Alemania al General Franco. Este apoyo logístico, convirtió el patio del Colegio, temporalmente, en  lugar de almacenamiento de suministros y base de carros de transporte.

Fue un tiempo en el que a algunos religiosos agustinos, jóvenes y en edad de “movilización”, el ejército les destinó a funciones auxiliares (como la censura del correo durante las mañanas). Las horas de la tarde y de la noche las dedicaban a dar clases, vigilar los salones de estudio y cuidar de los dormitorios. Otros tuvieron que combatir en primera línea de guerra. Ochenta y dos  exalumnos entregaron sus vidas en aquella contienda que enfrentó a unos españoles contra otros y a quienes el Colegio recordó en una gran placa situada en la galería de la entrada principal.

Terminado el tiempo de combate, las leyes laicas de la República fueron suprimidas y la enseñanza religiosa, con sus valores ideológicos, morales, sociales, familiares… volvió a las escuelas.

También se inició una etapa de recuperación y exaltación de la identidad nacional mediante la celebración de fiestas nacionales, campamentos juveniles, la Centuria “Capitán Urdaneta”, desfiles y la implantación de la célebre asignatura titulada  “Formación del Espíritu Nacional”, impartida por personas de “adhesión inquebrantable” –así se decía– al nuevo Régimen. Nuestro Colegio no fue una excepción en el desarrollo de estas actividades.

Con la firma del Concordato entre la Santa Sede y el Estado Español, en 1953, se mantuvo la enseñanza confesional siguiendo la doctrina católica, dándose gran importancia a la enseñanza religiosa y, paralelamente, manteniendo un alto nivel de exigencia tanto en la rama de Ciencias como de Letras. De tal modo que los alumnos, al llegar al examen de Estado debían contar con un bagaje amplio y sólido de conocimientos para responder con eficiencia ante los tribunales oficiales. Siete eran los cursos de Bachillerato que debían cursar los alumnos con un profesorado compuesto, mayoritariamente, por religiosos agustinos, pero también por seglares notables… D. Toribio Ferrero, D. Paciano Puente, D. Francisco Ramírez, D. Eladio Puente, D. José Portomeñe, D. Francisco Lacarta, D. Francisco Javier Colino, D. Eloy Díez–Ordás,  y un larguísimo etc., de probada competencia pedagógica. Una mención especial merece, al decir de muchos alumnos de aquel tiempo, el P. Leandro Abella por su capacidad organizativa y su tesón por lograr un ambiente disciplinar que favoreciera el orden y el estudio.

Fue, sin duda alguna –esta etapa transcurrida entre finales de la Guerra Civil, 1939, y el traslado del Colegio a su nueva sede, en la Avda. Agustinos de León, en 1976–, la que dejó una mayor impronta en su ya centenaria historia. Fue también, durante muchos años, residencia del P. Provincial que, desde esta casa, gobernaba la Provincia de Castilla. Junto  una cuidada atención pastoral a los muchos fieles que diariamente acudían a nuestra iglesia, muchos religiosos se encargaron de distintas capellanías: Sanatorios Miranda, Hurtado, Eguiagaray, López Otazú, varias comunidades religiosas femeninas, confesores del Seminario Mayor y de los HH. De San Juan de Dios, y colaboración con  distintas parroquias.

Abril y mayo de 1952, fueron meses festivos para el Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo. Celebró sus Bodas de Oro (1901–1951). El programa incluyó distintos actos religiosos –procesión por la ciudad, misas y novenas solemnes–, una tabla de gimnasia en la Plaza de Toros, dirigida por los Sres. Portomeñe y Lacarta, conferencias impartidas por eminentes agustinos como los PP. Ángel Custodio Vega  y David Rubio, los seglares Luis Morales Oliver, Director de la Biblioteca Nacional y exdirector de nuestro Colegio de Huelva, la presentación de “El cincuentenario de nuestro Colegio. Vidas ejemplares de profesores y alumnos y pícara vida escolar de algunos de éstos”, por D. Ángel Suárez Ema, el concierto de órgano en la iglesia del Colegio a cargo del agustino y famoso musicólogo P. Samuel Rubio…Como recuerdo de aquella efeméride, se cambió el nombre de la calle Valencia de Don por el de  calle San Agustín.

Todo llega y todo pasa, que diría el sabio. Y el tiempo llegó y pasó por la sede del Colegio de la calle San Agustín como había pasado anteriormente por la de la calle Instituto. El “Ensanche”, de ser un lugar ubicado en las afueras de la ciudad,  pasó a formar parte del centro urbano. Total que aquel Colegio antes espacioso y libre, se encontró asfixiado entre  la contaminación acústica y ambiental, el interés de muchos vecinos por buscar espacios de ocio y de negocio más amplios, la expropiación de las huertas y campos de deportes efectuada por la Gerencia de Urbanismo del Polígono de las Eras, el desfase de aulas y patios y un extenso etcétera en el que no pueden perderse de vista las plusvalías. Todas estas y otras  circunstancias sumadas,  motivaron a los agustinos a trasladarse a la tercera y actual sede en la Avda. Agustinos de León, anteriormente Carretera  Alfageme.

El Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo de León, proporcionó a la Iglesia muchas vocaciones religiosas; tanto para el clero diocesano como para otras Órdenes y Congregaciones, aunque la mayoría fue para la propia Orden de San Agustín. Para expresar que León era cuna, solar y tierra de agustinos, Carmelo Hernández Moros –el inolvidable Lamparilla– decía que “La ribera del Esla es fecunda en chopos, agustinos y franciscanos”. Se refería, naturalmente, a tiempos pretéritos. Quizá por esta fertilidad vocacional, o porque un número considerable de agustinos habían nacido en tierras leonesas, la Provincia de Castilla optó por levantar un Seminario en los alrededores de la capital de León. La decisión no todos la compartían, pero se comenzaron a abrir los cimientos porque el antiguo Seminario de Mayorga acusaba el paso del tiempo y de una construcción poco firme.

En terrenos  de Armunia, concretamente en la Vega, la Provincia de Castilla –siendo  Provincial el P. Modesto Santamarta y Ecónomo Provincial el P. José Fernández–, adquirió una gran finca, en su mayoría perteneciente, como en el caso de nuestro anterior Colegio de la Calle San Agustín, a la familia Alfageme. Se trata de más de veinte hectáreas en las que se levanta un edificio, construido según planos del arquitecto D. Juan Torbado Franco, de 14.159,86 metros cuadrados. El resto se destinó  para campos de deportes y una hermosa granja donde criar animales que, junto con las hortalizas cultivadas por el sabio hortelano Fr. Ambrosio, proporcionaron una buena parte de la alimentación de nuestros seminaristas.

El Seminario Santo Tomás de Villanueva comenzó su actividad el día 10 de enero de 1968, recibiendo a la Comunidad y seminaristas de nuestro Seminario Menor de Mayorga de Campos (Valladolid). A partir del curso siguiente, 1969–1970, se comenzó también a admitir alumnos externos; en su mayoría procedentes de Trobajo del Camino y pueblos circundantes. El reconocimiento oficial como “Centro no estatal de Educación General Básica con capacidad para 33 unidades y 1.320 puestos escolares, constituidos por los edificios situados en la calle San Agustín, 2 y Carretera de Alfageme” es del 18 de septiembre de 1973. A comienzos del curso 1976–77, el Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo comenzó a desarrollar todas sus actividades en la sede de la Carretera Alfageme, 12. La propiedad de la calle San Agustín había sido vendida y comenzaba, de modo urgente, su demolición. El número de alumnos se incrementó en 161, llegando a ser de 1.264; –el mayor de todos los cursos anteriores–, acallando las voces agoreras que vaticinaban un cierto cataclismo debido a la necesidad de transporte para trasladarse al Colegio. En el curso 1983–1984 el número de alumnos subió hasta 1.389,  la estadística más alta en toda la historia del Colegio desde su fundación hasta nuestros días.

Desde su implantación, y sólo para la sede de Armunia, el transporte escolar estuvo encomendado a la Empresa Vivas Santander; por eso D. José Vicente Vivas ha sido considerado como un miembro más en el quehacer cotidiano del Colegio. Hoy son ya sus hijos y sobrinos quienes controlan la empresa, pero el “Jefe” sigue vigilante.

El Internado, tras el aluvión del primer curso, fue desapareciendo para renacer en estos últimos años; y de forma un tanto lenta, dubitativa y agónica lo haría también el Seminario. Como contrapartida, el Colegio se transformó en mixto, comenzando su implantación por el C.O.U.

Las adaptaciones para convertir el Seminario en Colegio han sido múltiples, costosas, en muchos momentos molestas, pero siempre necesarias. Sirva como ejemplo que el refectorio de la Comunidad ¡se ha cambiado de lugar tres veces! Desde el aumento del número de aulas aprovechando parte de los espacios del Internado, la creación del Aula Magna, la habilitación de locales para Bibliotecas, Sala de Música, Informática, Laboratorio de Idiomas, recubrimiento de la presa, patio de autobuses, Cafetería, Gimnasios, sistema de megafonía, canchas deportivas, campos –en plural–, de fútbol, etc., hasta terminar, por ahora, con la construcción de un funcional y más que necesario pabellón cubierto de deportes. Y, por si fuera poco, la implantación de la sección de Infantil. Hay quien dice que el inmueble ya no da para más. Será cuestión de estirar. Las dos dependencias que no se han modificado son las dos Capillas; la de los alumnos –proyectada por el artista Higinio Vázquez y con vidrieras realizadas por el maestro M. Bañón, montadas en 1968–, y la de la comunidad, que guarda el retablo, adaptado, y el cuadro auténtico de “la Patrona”, Nuestra Madre del Buen Consejo, procedente del antiguo edificio. Es esta capilla la que atrae las visitas y devoción de nuestros antiguos alumnos.

Esta tercera sede, edificio o lugar donde está emplazado el Colegio durante estos últimos treinta años –casi ya una tercera parte de su historia centenaria completa–, ha vivido todas las múltiples, nunca últimas y, en muchos aspectos casi antagónicas leyes que vienen regulando el Sistema Educativo Español: “Ley Villar Palasí”, LODE, LOGSE,  LOCE, LOE. Posiblemente excesivas reformas educativas para resultados tan exiguos. El profesorado, y los padres que lo quieren ver, confirman una disminución de conocimientos en los alumnos a pesar de contar con los medios didácticos más modernos. Que la educación se haya convertido en asunto político y no se haya llegado a un  deseado pacto escolar de carácter estable, tiene su reflejo en los programas escolares que, a veces, parecen encaminados a cultivar el gregarismo y anular el sentido crítico de los educandos.

El Colegio de Agustinos sigue midiendo su calidad por el nivel de formación y conocimientos y la formación integral que es capaz de transmitir a sus alumnos. A lo largo de su historia centenaria, han sido muchos los alumnos, que han prestado y prestan grandes servicios a la sociedad española: Ministros del Gobierno, Presidentes de Diputación, Alcaldes y Concejales, Rectores y Catedráticos de Universidad, Magistrados del Tribunal Supremo y del Constitucional, Abogados, Médicos, Ingenieros, Veterinarios, Militares, Periodistas, Empresarios, Sacerdotes y Religiosos, Funcionarios y Trabajadores anónimos, pero siempre – y todos con mayúscula– distinguidos por su dignidad personal, su valía profesional y su aportación a la vida social. Así intentó formarles el Colegio y así lo ha conseguido. No es este el lugar ni momento de escribir sus nombres, pero el Colegio los guarda con sumo respeto y cariño. La relación entre antiguos profesores y exalumnos sigue siendo frecuente, confiada y fluida. Quien desee nombres concretos que acuda a la revista “Bodas de Oro. Colegio de Nuestra Madre del Buen Consejo. PP. Agustinos. León, 1901-1951”, publicación que coordinó el P. Basilio Estrada, y al libro “Cien años de historia de los Agustinos en León (1901–2001)”, dirigido por el P. Nicanor Canal a cuyo tesón, en gran medida, también se debió el montaje de la Exposición del Centenario: “Cien años de historia de los Agustinos en León”, presentada en el Centro Cultural de Caja España y hoy expuesta permanentemente en la galería superior de la zona del Colegio ocupada por las habitaciones de la comunidad religiosa. Es justo hacer memoria de los 237 religiosos agustinos, hasta el día de hoy –sacerdotes y no sacerdotes–, que dieron una buena parte de su vida por el Colegio, de los que 49 reposan en el panteón que la comunidad posee en el Cementerio Municipal de León.

2001 fue un año muy especial para el Colegio Nuestra Madre del Buen Consejo por la celebración de su Centenario. Como no podía ser menos, las instituciones, la prensa local  –Diario de León y El Mundo-La Crónica de León–, exalumnos y alumnos no ignoraron el acontecimiento. Así recogió la noticia del centenario de la llegada de los agustinos a León, un periódico de la ciudad: “Y ustedes, Agustinos, llegaron a León cuando se estrenaba el siglo, en mil novecientos uno, instalándose a la sombra de las torres de la Catedral. El mismo año se inauguraba la estatua de Guzmán El Bueno. De ahí buscaron espacios más abiertos y construyeron el nuevo edificio en lo que entonces era ensanche ciudadano y pronto se transformó en arteria aorta: la manzana de las actuales calles San Agustín, Alférez Provisional y Gran Vía de  San Marcos, con fachada a la Inmaculada. En el viejo caserón de ladrillo brillaron profesores que dejaron huella: desde el músico P. Pastrana al poeta P. Gilberto Blanco, el rector P. Petronilo o el lego de bondad Fray Ovidio. Y de ahí, en 1.976, han vuelto a otro ensanche: a la carretera Alfageme. No tardando será  Avenida de los Agustinos”.

Por lo que se refiere a estos últimos años, el Colegio sigue modernizándose. Además de la actualización en las últimas técnicas de  enseñanza, su profesorado sigue trabajando con la ilusión de siempre, sabiendo que el pertenecer a una institución tan cargada de historia y logros pedagógicos, es una exigencia de competencia profesional y de superación permanente.

León, 1 de diciembre de 2006 (revisión 2 de febrero de 2007)

Colegio Cooperativa San Agustín, Calahorra (La Rioja)
Colegio Santo Tomás de Villanueva, Valencia

valenciaLos Agustinos llegaron a Valencia con el Rey D. Jaime el año 1258, como capellanes. El P. Francisco Salelles recibió del Rey unas cuantas anegadas donde después se construyó el Convento de San Agustín en el año 1307. La actual Iglesia de San Agustín es el único resto de aquel convento que existió hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. Deciden volver a Valencia el año 1951 y el P. Provincial Pedro Moratiel acuerda, con el Arzobispo de Valencia Marcelino de Olaechea, constituir una comunidad que será de 8 agustinos. El P. Eladio de Castro será el Prior, con el P. Domingo Aguirre, P. Jesús Arnedo, P. Germán Valladares, P. Maximino Marcos, P. Manuel Álvarez, P. Roberto García y Fray Eugenio Merino. Comienzan a dar clase en una Academia de D. Ismael Martínez.

El 11 de junio de 1952 D. José Corts, Director General de Enseñanza Media, inscribe la Academia con el nombre de Colegio Santo Tomás de Villanueva de los PP. Agustinos. Todavía había dos sedes ubicadas en la Calle Las Barcas n. 8 y en la calle San Vicente n.65. Este año se consiguen los solares de la Calle Albacete 5.

Se coloca la primera piedra del Colegio el 18 de marzo de 1953 con la presencia de la Fallera Infantil. D. Gonzalo Cárdenas, arquitecto, dirige la obra. En Octubre comienzan las clases en los primeros pisos con 500 alumnos. Se inaugura oficialmente el colegio y la capilla el día de Santo Tomás de Villanueva,24 de septiembre de 1954. A partir de ahí el colegio fue creciendo, hasta el año 1972-73 que llegó a 1610 alumnos.

Colegio San Agustín, Alicante
Colegio Andrés de Urdaneta, Loiu (Vizcaya)

colurdanetaEl Colegio P. Andrés de Urdaneta comienza su andadura académica en el año 1970 por iniciativa de los agustinos de la Provincia de Filipinas, continuando la dilatada labor que éstos habían desarrollado durante décadas en el Colegio adscrito a la Parroquia de San José de la Montaña, en el centro de Bilbao.Las obras del nuevo colegio comienzan en 1968 con la construcción gradual de los diferentes pabellones y finalizan en 1971. La incorporación de nuevos alumnos se produce de manera progresiva hasta que en 1975 se termina de implantar el ciclo completo de enseñanza, desde 1º de EGB hasta 3º de BUP. Aunque los primeros años el nuevo colegio acoge aulas de Educación Infantil, a partir de este año este nivel se imparte en los colegios San José de Bilbao y El Carmen, de Neguri-Getxo.

El año 1977 se comienza la construcción de un nuevo edificio que albergaría a los tres cursos de BUP, y al mismo tiempo se acondicionan los locales del Colegio de San José de Bilbao para acoger a los alumnos de COU procedentes del Colegio Urdaneta y otros centros del entorno.

Para canalizar todas las actividades deportivas del Colegio se crea en 1980 el Club Deportivo Urdaneta, organismo autónomo que organiza las diferentes secciones y modalidades deportivas que se llevan a cabo en el centro, en el ámbito escolar y en el federado. En el año 1994 se inaugura el Polideportivo Urdaneta, que cuenta con unas excelentes instalaciones deportivas. El deporte del Colegio, que ya en ese momento tenía un desarrollo notable, adquiere un fuerte impulso en el ámbito de Bizkaia y el País Vasco, lo que le valió la concesión del Premio Euskadi del Deporte por parte del Gobierno Vasco en el año 1999, por su promoción de la labor deportiva entre los jóvenes. Las instalaciones del Polideportivo se verían complementadas posteriormente con la construcción de una pista de atletismo y el acondicionamiento del campo de fútbol con hierba artificial.

A lo largo de los años, el Colegio Urdaneta se ha ido adaptando a las necesidades educativas y a la demanda social, tanto en medios humanos como materiales, lo que ha contribuido a que el Colegio Urdaneta sea reconocido como un centro de calidad y prestigio en el ámbito educativo de Bizkaia y de Euskadi. Han sido muchos los reconocimientos y galardones obtenidos por sus alumnos, destacando numerosos Premios Extraordinarios de Bachillerato y primeros puestos en las diferentes Olimpiadas de las áreas de ciencias y economía. Además, ha obtenido la Q de Plata del Gobierno Vasco otorgada por la agencia vasca de la calidad, Euskalit, por el reconocimiento a su gestión.
Colegio San Agustín, Zaragoza

colzaragozaEl Colegio San Agustín de Zaragoza pertenece a la Orden de San Agustín y fue fundado en el año 1941. Se encuentra situado en el centro de Zaragoza en un edificio neomudéjar  construido en 1931, ocupando una amplia extensión repartida entre las instalaciones docentes, un polideportivo, varias zonas deportivas y la Parroquia de Santa Rita.

Los Agustinos se han dedicado a la enseñanza de niños y jóvenes en sus colegios repartidos por todo el mundo, y su objetivo es formar a sus alumnos inspirándose en la vida y el pensamiento de San Agustín, uno de los pensadores más influyentes de la cultura occidental.

En España los Agustinos se organizan en cuatro Provincias religiosas, y el Colegio de Zaragoza pertenece a la llamada Provincia de Filipinas, que tiene centros en África, Asia, América y España. En el territorio nacional las cuatro Provincias dirigen 16 colegios y otros tantos están dirigidos por el resto de la familia agustiniana. Todos ellos tienen un Ideario y un Proyecto Educativo común.

En estos largos años, el Colegio San Agustín se ha consolidado como un Centro de prestigio en Zaragoza, estando avalado por sus buenos resultados académicos y deportivos, por los premios obtenidos en numerosos certámenes y concursos y por un reconocimiento oficial de calidad. Muchos de sus numerosos ex alumnos han ocupado cargos cualificados en la sociedad aragonesa.

Colegio Valdeluz, Madrid

valdeluzEl Colegio Valdeluz nació como continuación del Colegio San Pablo, situado entre las calles Valverde, 25 y Barco, 22 de Madrid, cuyas dimensiones resultaron insuficientes por el aumento de la demanda y de las necesidades educativas.

Se comenzó a edificar en 1966. En sus orígenes y para evitar dificultades administrativas se seguirá llamando San Pablo. Es en 1968 cuando se autoriza el nombre de Colegio Valdeluz, tras haberse iniciado las clases en él el 16 de Octubre de 1967. Muy pronto el alumnado aumenta, hasta alcanzar su número máximo en el curso 75/76: 2.468 alumnos.

El 19 de junio de 1973 se constituye la Asociación de Padres de Alumnos y en diciembre de 1977 se crea Asociación de Antiguos Alumnos. Posteriormente, el centro se acoge al Régimen de Conciertos en los niveles obligatorios (Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria). Desde el curso 2003/04, el segundo ciclo de Educación Infantil también se incorpora al sistema de concierto.

Real Colegio Alfonso XII, San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

alfonsoEl Real Colegio Alfonso XII fue fundado en 1875 por iniciativa del rey que le da nombre. El monarca se declaraba católico y liberal y deseaba que el Colegio mantuviese ese mismo espíritu, alejado de los movimientos extremistas de la época: integrismo y anarquismo. Con la llegada de los agustinos en 1885 el Colegio adquirió otras líneas complementarias, inspiradas en la enseñanza de San Agustín: la interioridad y la disposición para la apertura y colaboración con las necesidades del mundo.

A raíz de la prohibición de la enseñanza a los religiosos, en 1933 se trasladó a Madrid bajo el nombre de “Calderón de la Barca”.

En 1939 volvió a San Lorenzo de El Escorial, pero las instalaciones habían quedado muy deterioradas y por ello los estudiantes tuvieron que compartir aulas y dormitorios en los locales del Real Colegio Universitario de María Cristina.

El Colegio ha gozado siempre de excepcionales dotaciones para las ciencias experimentales. Fue deseo del propio Alfonso XII que las instalaciones gozaran de los medios más avanzados y se trajeron instrumentos y aparatos desde Londres, París, Berlín o Viena. Hoy, siguen destacando sus laboratorios, en especial el Gabinete de Ciencias Naturales, que cuenta con importantes colecciones de animales, minerales y plantas.

Colegio Los Olivos, Málaga

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El Colegio “LOS OLIVOS”  inicia su andadura  en octubre de 1968.

 Nace como ampliación necesaria del Colegio San Agustín, situado en pleno centro histórico de Málaga, limitado en espacios, sin posibilidad de ampliación, y con una demanda superior a la que puede soportar. El Colegio San Agustín se cierra en  1972.

 El primer pabellón del nuevo Colegio “LOS OLIVOS” se construye a las afueras de la ciudad, en una finca de cien mil metros cuadrados, situada en una de las zonas naturales más privilegiadas, rodeada de montañas, en las cercanías del Puerto de la Torre y la antigua carretera de Antequera. Es casi un cuadrado de tres plantas en ladrillo visto, amplio y luminoso.

 En 1972 entra en funcionamiento un nuevo pabellón para los mayores con 500 plazas, completando la obra inicial.

 En 1992 se inaugura el pabellón de Educación Infantil, orgullo del colegio por su amplitud, seguridad, belleza y funcionalidad. Todo un colegio para niños de 3 a 5 años, con todas las instalaciones propias, e independientes del resto del colegio.

 Con el tiempo se han ido añadiendo tanto instalaciones deportivas exteriores (campos de futbol, baloncesto, balonmano, pádel…), como instalaciones cubiertas, (dos gimnasios con amplios vestuarios y toda clase  de servicios, un polideportivo cubierto, inaugurado en 2004 y dos piscinas terminadas de cubrir recientemente).

 Actualmente un número en torno a  los 1.600 alumnos llenan las aulas cada año, en edades de 3 a 18 años (desde ed. Infantil a Bachillerato), con cuatro líneas por curso, concertadas en Educación Infantil, Primaria y ESO.

Colegio San Agustín, Palma de Mallorca

colmallorca

La historia del Colegio San Agustín de Palma de Mallorca se inició en 1890 con la llegada de la Orden Agustiniana, después de la exclaustración. Comenzó a funcionar en noviembre de 1892, en unas casas aledañas a la iglesia del Socorro. En 1894 se colocó la primera piedra del nuevo y actual edificio, según planos del agustino Fr. Santiago Cuñado, estando disponible para ocuparlo, aun si estar terminado el edificio en el curso 1895-1896.

Durante estos años de final del siglo XIX y comienzos del siglo XX fue un colegio señero en la ciudad de Palma de Mallorca, con el reconocimiento pleno de su calidad educativa por parte de la sociedad mallorquina. Circunstancias adversas de tensiones socio-políticas y religiosas obligaron al cierre del colegio de 1920 a 1927, retomándose con toda ilusión la tarea educativa.

Una nueva coyuntura histórica –la de la segunda república y la guerra civil española– hizo que el centro sufriera un nuevo paréntesis en su historia.

 A partir del año 1963 se abre una nueva etapa hasta nuestros días, donde el colegio ha vivido momentos de profundas reformas y adaptaciones, según las normativas de las leyes de educación. A partir del año 1975 comenzó a funcionar como centro mixto.

Entre los años 1988 y 1990 se realizaron obras de ampliación, al poder disponer del piso alto de la fachada principal por la calle Mateu Enric Lladó, hasta entonces destinado a vivienda de la comunidad religiosa. Esto permitió una ampliación de aulas y un aumento de la escolaridad.

A lo largo de su historia ha impartido cursos en los niveles propios de los centros de enseñanza de infantil, primaria, secundaria y bachillerato.  Hoy es un centro concertado con seis unidades en Educación Infantil, trece en Educación Primaria y ocho en Educación Secundaria.

Colegio San Agustín, Salamanca

colsalamancaEl Colegio San Agustín de Salamanca se ubica en un edificio cuya construcción comenzó el año 1955 y acabó en 1964. El objetivo inicial era servir de seminario mayor de los agustinos de la Provincia Agustiniana Matritense.

El año 1974 recibe autorización para la impartición de las clases de educación primaria. En 1983 se amplía a las enseñanzas de BUP, y el año 1991 se comienza el COU. En año 1994 introdujo anticipadamente el sistema LOGSE, en ESO y Bachillerato, sirviendo como modelo de referencia.

Colegio San Agustín, Ceuta
Colegio Ntra. Sra. del Buen Consejo, Madrid

buenconsejoEn 1925 se levanta parte actual del edificio para “Residencia Católica de Estudiantes”. Y en el año 1930, los agustinos lo compran con la misma finalidad. Pero lo amplían mucho en terrenos y construcción. Durante los años 1936-39 hubo que dejar la casa, que fue destrozada a causa de la guerra civil.

Acabada la guerra y después de ciertas dudas, en 1940 los agustinos deciden reconstruir el edificio, y dedicarlo a la enseñanza con los Profesores venidos del Colegio de Calatrava, en Salamanca, siendo su primer director el P. León Merino.

La remodelación del inmueble ha sido una constante hasta la fecha de hoy. De 1940 se conserva un ambicioso proyecto que nunca se ha llegado a realizar. En 1951 se levanta una planta más en la fachada. En 1955 se construyen nueve clases y laboratorios en el pabellón adosado, orientado hacia el patio. En 1967, no sin dificultades, se edifica el polideportivo. En 1970 se cierra la finca por la C/ Beatriz de Bobadilla con un gran muro, aprovechando la caída del terreno para hacer en el subterráneo los vestuarios, nuevos laboratorios, sala de Judo… Suprimido el internado en el curso 1977-78 se acomete una nueva transformación en aulas, salas., tutorías… En 1996, por exigencias de la Nueva Ley de Enseñanza (Logse), se edifica un nuevo pabellón en la C/ Aravaca y se va remodelando en profundidad el antiguo.

Colegio San Agustín, Madrid

Los Agustinos construyeron el Colegio San Agustín de 1957 a 1960 sobre una finca de 31.390 m2 en un momento en que la zona de Madrid moderno, desde los Nuevos Ministerios hacia el Norte, estaba en plena urbanización intensiva.

La Capilla se bendice en 1962 y el Salón de Actos se inaugura en 1963. La urbanización de los campos de deportes, pistas de acceso y jardines de entrada se hará entre 1964 a 1966.

En 1967 se habilitan las salas de visita y las oficinas de la planta baja y el pabellón norte, en el que se instalaron los laboratorios, la Biblioteca escolar, aulas, gimnasio y otras dependencias. El muro norte de los patios data de 1968.

Finalmente, merece especial mención la remodelación y adaptación llevada a cabo entre 1995 y 1998 para dotar al Colegio de instalaciones más funcionales y espacios suficientes para cubrir las necesidades escolares previstas por la LOGSE. Se ha ampliado el primer ciclo de educación infantil a 6 unidades y el segundo ciclo de educación infantil a 18 aulas. En estos momentos la enseñanza es mixta en todos los cursos. Cuenta con un hermoso y amplio Polideportivo cubierto y dos piscinas climatizadas.

colsamadrid Los primeros 42 niños/as y dos profesores agustinos llegaron al Colegio, en obras, en 1959. Pero en 1963 ya eran 750 alumnos. En 1968 el Colegio estaba ya casi al completo: 2.800 alumnos, más de 100 profesores/as y 45 empleados. Seguiría aumentando hasta superar los 3.300 en 1983 para ir disminuyendo después en aras de la calidad de la enseñanza y por la implantación de la LOGSE.

La primera promoción de PREU (después COU) sale del Colegio en 1966. Desde entonces son ya 44 las promociones que han ido saliendo, algunas de más de 300 alumnos.

La estructura actual es: Infantil primer ciclo, 6 unidades; Infantil segundo ciclo, 18 unidades; Primaria, 36; Secundaria, 24, y Bachillerato, 10.

El éxito de tantas y tan numerosas promociones en el acceso a las Universidades, en los estudios superiores y en el ejercicio profesional en todos los campos del saber y de la ciencia es fruto del buen funcionamiento académico, del saber hacer del Colegio, de la entrega ilusionada de verdaderos profesionales de la educación y de los padres. Todo ello ha consolidado y mantiene el prestigio del Colegio San Agustín como institución educativa importante en Madrid norte.

El Colegio ofrece una amplísima gama de enseñanzas y actividades, al mismo tiempo que despierta y cultiva vocaciones diferentes para el tiempo libre en los campos cultural, artístico, religioso, deportivo y personal o social. El club deportivo, con competiciones intercolegiales y federadas, es cantera de deportistas, muchos de los cuales son conocidos en las máximas categorías nacionales. Por otro lado, se organizan campamentos de verano desde hace más de 40 años.

Desde principios de los 70 llevan funcionando el club de Judo, la escuela de Inglés, al igual que el Taller de Pintura y el Grupo Scout. También se organizan cursos de inglés en el extranjero desde 1967. Otras actividades, como festivales, coro, teatros, etc., tienen presencia más o menos intensa pero casi permanente.

Colegio San Agustín, Guadarrama, (Madrid)

negralesEl Colegio San Agustín Los Negrales es un colegio nuevo y moderno en la sierra Noroeste de Madrid, situado en Los Negrales entre los municipios de Guadarrama, Alpedrete y Collado Villalba. La construcción se concluye en el mes de Junio del 2009 aunque el ciclo de Educación Infantil comienza sus clases en el curso escolar 2008 – 2009. Un año después, el Colegio abre sus puertas a alumnos de Educación Primaria y al año siguiente a Educación Secundaria. El curso escolar 2015-2016 los alumnos más veteranos inauguran Segundo de Bachillerato en sus dos modalidades, ¨Ciencias y Tecnología¨ y ¨Humanidades y Ciencias Sociales¨. El Colegio continúa creciendo tanto en número de alumnos como en propuestas para la comunidad educativa.

El Colegio tiene forma de ¨Z¨ y cada etapa ocupa un lugar específico con accesos y salidas individualizadas. Todas las clases cuentan con luz natural y están equipadas con material de última tecnología (acceso a internet, pizarra digital…). Contamos también con capilla, salón de actos y laboratorios equipados para la investigación y la comunicación. Disponemos de aulas especiales para actividades extraescolares como música, pintura, teatro, ajedrez, danza, gimnasia rítmica y artes marciales.

El patio cuenta con campo de fútbol y canchas de baloncesto, fútbol-sala, tenis y frontón. Además dispone de una amplia zona cubierta. La piscina es climatizada (cubierta en invierno y descubierta en verano).

Colegio San Agustín, Santander

santander

La presencia de los agustinos en Santander, siempre en el campo de la educación, se remonta al año 1902. Nuestro Colegio tiene sus orígenes en las escuelas de Rúa Mayor y en el Colegio Cántabro, orgullo que fue de sus alumnos y de la ciudad entera de Santander. Este Colegio, uno de los mejores de Europa, funcionó en nuestra ciudad de 1917 a 1936 y fue dirigido, en su parte académica por los PP. Agustinos.
Al empezar la guerra española, el Cántabro fue incautado, pero al liberarse la ciudad de Santander, en el año 1937, los agustinos decidieron reemprender sus tareas docentes y, de manera provisional, y para aquel curso del 37-38, adecuaron un pequeño piso en la calle Castelar, 41, donde un centenar de niños, en su mayoría del Cántabro, recibían sus clases.

En el curso 38-39 los agustinos ya pudieron iniciar las clases en el Colegio-Preceptoría que habilitaron en la calle Alcázar de Toledo, con el mismo profesorado del Cántabro y sirviéndose del material de enseñanza que allí había, pero con nuevo nombre, el Colegio empezó a llamarse «San Agustín».

Desde estos primeros momentos se llevan a cabo una serie de diligencias encaminadas a conseguir los primeros e imprescindibles reconocimientos oficiales. Conseguidos éstos, los agustinos comenzaron su labor de forma callada y constante.

Los frutos no se hicieron esperar. El curso 38-39 lo terminaron 200 alumnos, y en el curso 40-41 las solicitudes superaron con creces las posibilidades del espacio; tuvieron que rechazar por ello peticiones, y el curso terminó con 340 alumnos. La ampliación era inevitable. En septiembre del 41 ya se estrenaban las nuevas instalaciones: mejores clases, mejores patios, salón de actos… Más adelante se fueron ampliando éstas, pero cada vez se hacía más urgente buscar un lugar donde construir un Colegio adecuado a las nuevas necesidades.

Así, llega 1972, cuando se compra un terreno en las proximidades de El Sardinero, y el afamado arquitecto D. Ricardo Lorenzo diseña el Colegio que todos conocemos hoy.

Comenzó su funcionamiento el curso 1975-76 con un total de 1.100 alumnos y alumnas, detalle este importante, pues la coeducación se impuso desde el primer momento, y en aquel año de 1975 la educación mixta no se veía tan normal como de hecho se puede ver hoy. La cifra del alumnado ha ido creciendo progresivamente.

Colegio San Agustín, Sevilla
coleLa presencia de los Agustinos en Sevilla fue constante desde finales del siglo XIII hasta la Desamortización de Mendizábal, en la primera mitad del siglo XIX. Durante este largo período de tiempo hubo en Sevilla dos conventos Agustinianos.

La primera fundación fue el convento de San Agustín. Posteriormente se creó el convento de San Acacio. El convento de San Agustín estaba situado cerca de la Puerta de Carmona, donde hoy se encuentra la Plaza de San Agustín. El convento de San Acacio se levantó en la calle Sierpes. Los restos de éste se hallan formando parte del actual edificio del Círculo de Labradores.

Ambos conventos dejaron de pertenecer a los Agustinos en 1835, como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, durante el reinado de Isabel II.

Desde 1835 a 1970 se abre un paréntesis de 135 años de ausencia de los Agustinos en Sevilla. Pero la tradición Agustiniana en esta ciudad reclamaba su regreso. Y así, en 1971 se decidió la restauración de la Orden.

Las obras del primer Colegio San Agustín, comenzaron el día 17 de Agosto de 1971 y terminaron el 11 de Octubre del mismo año. La edificación consistió en unos “barracones” prefabricados, situados en la zona denominada “Parque de las Naciones”. El Colegio empezó a funcionar el año escolar 71/72 y mantuvo su actividad hasta terminar el curso 75/76.

En el verano de 1976 se trasladó el Colegio a otro edificio, ya construido, en la barriada de “Santa Clara”. Las instalaciones docentes habían servido de Colegio para los hijos de los Norteamericanos que trabajaban en las bases conjuntas militares. Aquí comenzó a funcionar, desde el curso escolar 76/77 hasta nuestros días, un mismo colegio en dos edificaciones diferentes.

En la primavera del año 1996 sufrió una remodelación el edificio de Secundaria concluyendo las obras en el verano del mismo año. En el 2001 se remodeló el edificio de Primaria, con una ampliación en su parte Este quedando la configuración que actualmente ofrece.

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