Noviciado Interprovincial: Viaje a Roma

El 26 de febrero, el noviciado Beato Esteban Bellesini ha llegado a Italia para hacer un viaje didáctico con la finalidad de conocer las raíces de la Orden, la realidad de la Provincia de Italia (para los novicios de las distintas provincias españolas), visitar los primeros monasterios de la Orden de Ermitaños de san Agustín (OESA), como el monasterio de Lecceto, San Leonardo al Lago, San Gimignano…, y, ¿por qué no?, para tomar también algún día de descanso.

Podemos decir que hemos hecho una experiencia única en su género, sobre todo en este año de gracia, que es el noviciado.

Hemos llegado en avión a Milán y hemos pasado la noche en Pavía.

El primer día de nuestro viaje hemos estado en Milán visitando la catedral y el bautisterio utilizado por san Ambrosio, la iglesia dedicada a él y nuestra comunidad del santuario de santa Rita. Por la tarde, hemos estado en la misa en Pavía. Allí nos hemos sentido abrumados por el afecto tanto de parte de la comunidad como de los laicos.

Todos estábamos muy felices y emocionados por poder rezar ante las reliquias de nuestro padre san Agustín, por poder estar en el lugar donde fue bautizado san Agustín, Alipio, Adeodato y los cristianos del siglo IV de Milán. Hemos visto cómo eran construidas las fuentes bautismales de la época, no limitándonos a ver las fotos en los libros.

Hemos de admitir que, en todas las casas que hemos visitado, hemos sido acogidos con gran afecto, haciéndonos sentir verdaderamente en casa, como hermanos (expresión que nos han repetido varias veces y que siempre nos da alegría el vivirlo).

Desde Pavía hemos ido a San Gimignano donde hemos pasado tres noches. Desde allí, hemos aprovechado para ir a visitar algunos monasterios antiquísimos de la Orden agustiniana como Lecceto, San Leonardo al Lago y nuestra iglesia del Espíritu Santo de Florencia. Ciertamente en Florencia no podíamos dejar de ver ciertos puntos como el Ponte Vecchio, el Duomo, Santa Maria Novella y algo más, ya que el tiempo era bastante limitado para visitar todos los lugares que lo hubieran merecido.

Desde San Gimignano hemos partido por la mañana del 31 de enero y hemos visitado la Basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís, y nuestra iglesia de Gubbio, donde es siempre un placer volver, visitar la comunidad y ver de nuevo la ciudad con sus paisajes y su catedral.

La noche de ese día la pasamos en el monasterio de Santa Clara de Montefalco. También esta fue una experiencia fuerte para nosotros al poder conocer este lugar del que siempre habíamos oído hablar y no habíamos visitado, y el poder rezar ante el cuerpo de Santa Clara y celebrar la misa en la capilla de la Santa Cruz.

El día siguiente hemos llegado a la comida en Casia y, por la tarde, hemos visitado Roccaporena, el monasterio y el santuario de santa Rita, que todavía tienen los signos del terremoto. Al día siguiente, hemos visitado Tolentino, donde las marcas dejadas por el terremoto son muy evidentes todavía.

Todos estábamos emocionados por estar en aquel lugar, bien para quien había hecho allí el prenoviciado, bien para quien no había estado nunca allí. No obstante, fue una visita muy rápida, ya que debíamos ir a la celebración de la misa presidia por el Santo Padre en ocasión de la jornada mundial de la vida religiosa. Ciertamente esto ha sido un gran regalo de nuestro P. Paolo, que nos ha permitido entrar y, además, sentarnos en primera fila durante la celebración, mientras los formadores han tenido la posibilidad de concelebrar, también en primera fila. La guinda del pastel ha sido la sorpresa por poder saludar personalmente al Papa.

Durante nuestra estancia en Roma, nos hemos alojado en la comunidad de Santa Mónica, y, desde allí, hemos participado en el día del Beato Esteban Bellesini en Genazzano, para confiar a la Madre del Buen Consejo y al Beato Esteban nuestras oraciones, nuestras inquietudes y nuestro noviciado.

Este día de encuentro con los profesos y parte de la Provincia ha estado entre los más bellos de nuestro viaje italiano, donde todos nosotros (incluso para los que no forman parte de la Provincia italiana) nos hemos sentido una única familia, por la acogida, la generosidad y la alegría de volver a encontrarnos después de cierto tiempo.

Durante la estancia en Roma, hemos tenido la oportunidad de visitar la Capilla Sixtina, los jardines vaticanos, el panteón, el coliseo, nuestras hermanas de Santi Quattro Coronati y alguna cosa más de Roma. El penúltimo día pudimos visitar la iglesia de San Agustín, celebrar allí la misa y participar de la comida con el P. Provincial y la comunidad. Hermosas las fotos que pudimos sacar desde su extraordinaria terraza.

El 5 de febrero tuvimos el placer de compartir la mesa con el P. General y la comunidad de la Curia General. No faltaron las panorámicas fotos desde la terraza con el P. General y el P. Luis Marín. Ya por la tarde, nos dirigimos a Fiumicino para iniciar nuestro viaje de regreso y continuar con el programa de nuestro año de formación aquí, en La Vid.

Ciertamente este viaje, aunque un poco cansón, nos ha ayudado a desconectar un poco, a comprender con más profundidad nuestras raíces agustinianas y a situarnos en el curso de la historia, descubriendo nuestro sentido de familia, ideal que nos comprometemos a vivir todos los días, no sólo dentro de cada provincia, sino también dentro de la Orden Agustiniana.