Jornadas Agustinianas 2019

Los días 2 y 3 de marzo el Centro Teológico San Agustín celebró en el Colegio San Agustín de Madrid las XXI Jornadas Agustinianas, que en esta ocasión tuvieron por título El transhumanismo en la sociedad actual.

Tras la recepción de los asistentes y la entrega de las acreditaciones y documentación en la mañana del día 2, el director del Centro pronunció el discurso inaugural, que contó con la presencia del P. General, Alejandro Moral, quien quiso hacerse presente al inicio de las Jornadas. En su discurso el P. Enrique Somavilla OSA, introdujo al auditorio en el contexto de las nuevas tecnologías, la robótica y la inteligencia artificial así como a los retos y desafíos que desde la filosofía, la ética o la teología presentan. Tras una primera aproximación al transhumanismo propuso un acercamiento al teólogo Teilhard de Chardin como paradigma de la profundización en un diálogo crítico con las ciencias que permita elaborar una correcta antropología integral.

A continuación, el director del Instituto de Misionología de Burgos, D. Eloy Bueno de la Fuente, doctor en misionología y filosofía, dirigió la primera ponencia, el post-humanismo: una revolución antropológica. D. Eloy trató de demostrar con abundantes datos científicos y referencias a movimientos filosóficos como el movimiento transhumanismo es un intento de poner en quiebra los presupuestos fundacionales de la cultura occidental, proponiendo un cambio sustancial en la comprensión del ser humano. Distinguió desde el principio transhumanismo de posthumanismo aunque explicó que el primero desemboca inevitablemente en el segundo. Estos movimientos postulan que el ser humano no tiene una naturaleza determinada sino que pude construirse a sí mismo según su deseo. La revolución antropológica que trae consigo este movimiento presenta dos caras íntimamente relacionadas: las aplicaciones tecnológicas y su desarrollo y el cambio radical de las costumbres sociales. La respuesta de la Iglesia debe ser la prudencia así como insistir en el respeto al regalo y al don y la importancia y dignidad del cuerpo y de la carne.

Tras el café y las preguntas respectivas se dio paso a la segunda conferencia: Transhumanismo: el ciborg como frontera de la teología, ofrecida por el Dr. Francisco José Génova, profesor del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón. Tras un repaso por los últimos avances tecnológicos y biomédicos, explicó las múltiples relaciones entre inteligencia artificial, robótica, transhumanismo y su relación con la vida humana cotidiana en toda su complejidad. De su mano se pudo ver como el ciborg es ya un recurso utilizado en teología con sus defensores y detractores. El problema de fondo que encontramos en el ciborg es el de la dignidad del hombre y la posibilidad del rechazo a ser portadores de la imagen de Dios. El transhumanismo, concluía el Dr. Génova, es una ideología eugenésica que conduce directamente a esta posibilidad de rechazo de la dimensión trascendente del hombre. Sin duda alguna,  nos situamos en el llamado momento ciborg, confluencia de los eternos anhelos de ser como dioses con la promesa científico-tecnológica de proporcionar los medios para lograrlo. En este momento estamos llamados a tomar conciencia del reto y afrontarlo críticamente, proclamando que el único Salvador del género humano es Jesucristo, y una salvación inmanente no puede satisfacer al ser humano.

Después del almuerzo y un merecido tiempo de compartir, le llegó el turno a D. José Román Flecha Andrés, Dr. en Teología Moral catedrático jubilado de la Universidad Pontificia de Salamanca, su intervención se tituló así: Transhumanismo: Un desafío a la esperanza. Durante su ponencia D. José Román nos ayudó a reflexionar sobre el tipo de esperanza que estos nuevos movimientos ofrecen al hombre de hoy y se preguntaba si no sería el transhumanismo un hijo póstumo de la Ilustración en un nuevo intento de divinizar los presupuestos ilustrados. Exhortó al diálogo al auditorio y como paradigma de la respuesta eclesial propuso el Magisterio de san Pablo VI, quien insistía en Populorum Progressio que el verdadero progreso ha de ser integral, de todo el hombre y para todos los hombres. Además recordó que uno de los grandes retos de la posmodernidad cuyo abordaje ofrece luz a los estos desafíos es la cuestión del sentido.

El sábado terminó con El retorno de Lázaro: la resurrección transhumanista, a cargo del P. Roberto Noriega OSA, Profesor de la Universidad Deusto y del ETAV. El P. Noriega ofreció una síntesis acerca del transhumanismo y sus bases filosóficas (utilitarismo, pragmatismo, liberalismo) las dos vertientes de investigación, inteligencia artificial y la modificación genética, para pasar a analizar los retos teológicos y éticos que plantean así como una valoración de sus propuestas. En realidad el lenguaje transhumanista, planteaba el profesor Noriega, es un lenguaje religioso vaciado de sentido, que no consigue proponer una antropología seria ni dar respuestas serias a los grandes interrogantes de la vida humana, ofreciendo una salvación inmanente que pretendiendo salvar al hombre puede llegar a despojarlo de su dignidad.

El domingo comenzó con la Santa Misa que presidió el Obispo de Asidonia-Jerez, José Mazuelos en un ambiente recogido y familiar, en su homilía insistió en la gozosa obligación que es para nosotros anunciar al hombre contemporáneo que la respuesta a sus angustias y preocupaciones, a su falta de sentido y a la necesidad de salvación se encuentra en una persona, Jesucristo, que tiene las llaves del Cielo, porque es la puerta de acceso a la Trinidad, puerta abierta de par en par a cada hombre.

Después de compartir el desayuno, tuvo lugar la ponencia de D. José Mazuelos, en la que propuso  La familia cristiana como respuesta al desafío transhumanista. D. José centró su aportación en la reflexión acerca de la ideología de género como primer peldaño del movimiento transhumanista. En un lenguaje sencillo y dinámico facilitó la comprensión de los intereses económicos que existen tras la llamada gender theory, y el proceso de deconstrucción del hombre a través de la negación de su dimensión trascendente y de su apertura a otro distinto de yo. La familia es la célula social en la que el hombre aprende a ser libre, aislando al hombre de la familia, se niega toda objetividad a la naturaleza humana y el hombre queda reducido a mero deseo predispuesto a ser manipulado por unos y otros en vistas a intereses políticos y económicos. Concluía su disertación recordándonos que los cristianos debemos tener siempre presente que tratamos con rostros, a veces muy heridos, a los que debemos acoger y sanar, ofreciendo siempre la verdad, sí, pero recordando que la verdad está indisolublemente unida a la caridad.

Tras la iluminadora conferencia del señor Obispo, tuvo lugar la clausura de las XXI Jornadas Agustinianas del Centro Teológico a cargo del subdirector, P. Isaac Marcos, OSA, quien realizó un recorrido por los distintos temas, autores y obras tratados a lo largo de las Jornadas, para terminar con unas bellas palabras de Nuestro Padre san Agustín en las que nos exhortaba a vivir bien cara a Dios y a los hermanos acogiendo desde ya la salvación que Jesucristo nos ofrece y que responde a nuestros más íntimos anhelos. Con tan gran deseo y alta compañía quedaban clausuradas estas Jornadas, y volvíamos a nuestras comunidades con nuevas luces e interrogantes y deseos de continuar la formación al servicio del hombre contemporáneo a quien también hoy se dirige la voz de Dios.

Fr. Daniel María Herrera OSA