El paso de Irma por Cuba

Como sabéis Irma era un huracán muy fuerte, categoría cinco. Este último mes ha sido extremadamente cálido y muy húmedo. Hasta los cubanos tenían dificultad para respirar. Al inicio de septiembre la televisión nacional comenzó a advertir a la población sobre la llegada de Irma, un enorme huracán de gran magnitud. Aquí tienen un excelente Instituto meteorológico muy moderno, y que informa –casi cada hora– sobre el desarrollo del fenómeno. Se nos dijo, antes de su llegada, que probablemente habría atravesado todo el país, y, por tanto, todos debían estar preparados para afrontar el suceso. No es frecuente que pasen huracanes por la provincia de La Habana, pero esta vez era diverso.

Irma llegó a Cuba, en el sur, el 4 de septiembre y atravesó las provincias de Santiago de Cuba y Holguin en los siguientes días. En esta casa tenemos y prenovicio de La Habana, y dos aspirantes, uno de Santiago de Cuba y el otro de Holguin. Cuando estos dos telefonearon a su casa, nos decían que esas regiones no habían sido muy dañadas. En la provincia de Holguín tenemos una comunidad en Puerto Padre, con capillas y centros misioneros en la campaña cercana. Fr. Miguel Ángel estaba solo en Puerto Padre, cuando llegó el huracán. Nuestro Superior, P. Aldo, que habló con él por teléfono, nos dijo que nuestra casa de Puerto Padre no había sido dañada, pero el fuerte viento había abatido árboles y arrancado tejados de aluminio. No tenemos información sobre las capillas y demás centros, pero seguramente han sido alcanzados.

Las provincias más dañadas han sido las de Camagüey y Ciego de Ávila. En Chambas, provincia de Ciego de Ávila, tenemos una comunidad, también con capillas y otros centros. Especialmente han sido golpeadas las de la zona de Florida y el litoral de Punta Alegre. Fr. José Alberto, párroco de Chambas y consejero de la Delegación informó que él, F. Paco y el nuevo obispo, que será ordenado el 30 de septiembre, estaban en contacto con Caritas para evaluar la situación. Por toda esta situación, se decidió suspender el retiro anual de la Delegación que debíamos tener en La Habana del 23 al 28 de septiembre.

Aquí, en La Habana, habíamos tomado todas las precauciones necesarias para evitar daños. Habíamos sido informados que Irma habría alcanzado La Habana y Pinar del Rio solo con su cola, y luego se dirigiría hacia Miami. Y así ha sido. Hemos comenzado a sentir los efectos el viernes por la tarde, fuerte viento, nubes y algo de lluvia. El sábado por la mañana había sol y no mucho viento. Pero por la tarde tuvimos viento fuerte, nubes y lluvia. Hacia las 20.00 se fue la luz. La parte peor fue durante la noche entre sábado y domingo, y la parte más dañada fue la zona central de La Habana. Irma entro en nuestra ciudad por el Malecón (la Strand) con olas de hasta diez metros, causando inundaciones en la zona del litoral, con un viento de 260 mph, arrancando árboles, postes eléctricos y farolas recién instalados. El viento continuó soplando el domingo de la mañana, con algo de lluvia. El párroco suspendió la misa de 11,00. Hacia las 15,00 había terminado todo. Ahora estamos volviendo a la normalidad, y de nuevo los cubanos están en la calle para charlar, cantar y nadie se lamenta de la destrucción causada. Se limpian las calles, la luz ha vuelto, al menos en nuestra zona, las escuelas funcionan, los comercios están abiertos. Ahora esperamos la llegada de José, pero la gente no está preocupada, porque es de categoría dos. Esperamos y veremos… pero ciertamente no hay modo de renunciar a nuestro entusiasmo para servir humildemente la Iglesia, la Orden y el pueblo cubano.

Fr. Lucian Borg OSA