Ejercicios Junio 2018 en Guadarrama

El día y la hora convenidos, el 24 de junio para la cena, nos encontramos en Guadarrama 30 frailes dispuestos a hacer Ejercicios. Son una obligación de Constituciones, sí, pero sobre todo son una suerte, como nos lo recuerdan los laicos con quienes trabajamos: “cinco días de oración, reflexión, descanso… ¡quién los pillara!” Proveníamos de las cuatro Provincias, aunque de modo desigual, la mitad de Castilla, una decena de La Vid, y de Filipinas y Escorial, dos de cada.

La nota triste surgió el martes. Al no aparecer en laudes el P. Pedro e ir a buscarle a su habitación, se le encontró muerto. Habíamos podido hablar el día anterior con él. Estaba delgado, debilitado, sin voz, debido a su prolongada enfermedad, pero aun con todo animoso y bromista, como era de carácter. La misa exequial fue emotiva y confortadora, con sus familiares, trabajadores de la casa y agustinos de muchas comunidades. Valga la fe frente al desconsuelo.

Nos los dirigió el P. Rafael Mediavilla, agustino recoleto, al modo clásico: una charla en torno a una hora por la mañana, otra por la tarde, y para concluir homilía eucarística. Salvo en las comidas nos pidió silencio, y nos recordó que los Ejercicios son responsabilidad de cada uno, para bien y para mal, que él simplemente orientaría el rumbo de las meditaciones. Sus alocuciones resaltaron la necesidad de ejercitarnos incesantemente en la oración, la lectio divina, la comunidad, no darlas por supuestas, apoyándose frecuentemente en citas de san Agustín.

La eucaristía fue amenizada con canciones y guitarras por los jóvenes del grupo, lo que es muy de agradecer, pues la liturgia es casi la mitad de la oración, o como dijo san Agustín: quien canta reza dos veces, y si no lo dijo por lo menos lo pensó. Merece también reconocimiento la grata acogida de la comunidad de Guadarrama, donde pudimos movernos como en casa. Teniendo en cuenta que en las futuras comunidades interprovinciales pueden destinarnos a Guadarrama, más nos vale sentirnos como en casa. En los jardines de la propiedad chillaban y correteaban a todas horas multitud de niños en campamentos de verano. Así es, el recogimiento monástico puede convivir sin gran quebranto con la algarabía infantil…