Centro de Espiritualidad Agustiniana

HAY UNA ESPERANZA

“¿Por qué hay esperanza? Porque en ti hay propiciación. ¿Y qué es esta propiciación sino el sacrificio? ¿Y qué es el sacrificio sino lo que se ofreció para nuestro provecho? La sangre inocente derramada borró los pecados de los criminales. El precio que se dio tan inmenso redimió a todos los cautivos del poder del enemigo que los cautivó. Luego en ti hay propiciación. Si no hubiese propiciación en ti, si únicamente quisieres ser juez y no misericordioso, si atendieses a todas nuestras iniquidades y las examinases, ¿quién se sostendría? ¿Quién permanecería de pie ante ti y diría: “Soy inocente”? ¿Quién podría presentarse a tu juicio? Pero hay una esperanza, porque en ti hay propiciación. Por tu ley, Señor, te conservé” (Comentario al salmo 129, 3).